El 2 de abril representa la señal de largada para los aranceles impuestos por la Administración Trump a los productos elaborados en otros países, según los más recientes anuncios del presidente de los Estados Unidos.
Donald Trump fijó el 2 de abril como la fecha límite para la implementación de aranceles recíprocos, con los cuales los bienes extranjeros estarían sujetos a tasas equivalentes a las que esos países imponen a los productos estadounidenses.
A pesar de sus constantes amenazas, Trump aclaró que es posible alcanzar acuerdos sobre aranceles recíprocos con otros países, pero comentó que cualquier negociación solo ocurrirá después del 2 de abril.
El mandatario estadounidense se mostró "ciertamente abierto" a acuerdos sobre aranceles recíprocos siempre que el país obtenga algo a cambio, recordó la agencia de noticias Xinhua.
En las últimas horas, Trump señaló que podría otorgar exenciones arancelarias a varios países, pero únicamente sobre una base de reciprocidad.
Además, adelantó que pronto anunciará aranceles específicos para la industria farmacéutica, sin ofrecer más detalles.
La opinión de los expertos
Según expertos, esta política comercial está debilitando el sistema de comercio global y generando incertidumbre para las empresas.
Analistas también advierten que los aranceles de Trump podrían terminar perjudicando a la propia economía estadounidense, según un informe de la agencia de noticias Xinhua.
Habló Kristalina Georgieva
Por otra parte, la incertidumbre generada por los aranceles estadounidenses amenaza con afectar la actividad económica mundial, advirtió el lunes Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Mientras más persiste la incertidumbre sobre la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, mayor será el riesgo para las perspectivas económicas, aseguró Georgieva citada por la agencia de noticias Reuters.
"Nuestras investigaciones muestran que la incertidumbre prolongada afecta negativamente el crecimiento", declaró en una entrevista con Reuters.
El FMI está viendo señales en los datos recientes de que la confianza de los consumidores y los inversores se está debilitando.
Eso se traduce en impactos en las perspectivas de crecimiento, que pueden ser suficientes para desencadenar una "pequeña revisión a la baja" en el pronóstico de crecimiento global del FMI, señaló Georgieva.
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