La tranquilidad del barrio Guadalupe Este, en la ciudad de Santa Fe, se ve amenazada por una modalidad delictiva que se repite cada vez con más frecuencia: bandas de hasta una docena de personas en moto que atacan viviendas para robar vehículos en cuestión de segundos.
El hecho más reciente ocurrió en calle Alberdi al 200, a metros de la laguna Setúbal, durante la madrugada del lunes. Allí, seis motos con 12 personas abordaron un edificio. Uno de los delincuentes ingresó al garaje, mientras el resto actuaba como “campana”.
Robaron una moto y escaparon como si nada, paseando por la costanera con total impunidad. Todo quedó registrado en cámaras de seguridad y generó fuerte conmoción entre los vecinos.
Pero este no fue un caso aislado. En la misma madrugada, a pocas cuadras, otro grupo con características similares intentó ingresar a una vivienda en calle Pavón, entre La Cañada y Belgrano.
Facundo, uno de los vecinos afectados, relató que siete personas patearon su portón y entraron para llevarse su moto, aunque no lo lograron gracias a las trabas de seguridad. “La bronca es enorme. Me rompieron el portón, dañaron la moto, y el susto fue tremendo para mi papá, que estaba solo y tiene movilidad reducida”, explicó. El intento duró menos de 30 segundos.
Otra vecina, Cristina, también fue víctima de un intento de ingreso. “Me patearon el portón. Quedaron las marcas de las zapatillas. Gracias a que lo tengo asegurado con candados y alarma, no pudieron entrar, pero el miedo es constante”, señaló.
En la misma noche, otros vecinos reportaron hechos similares: puertas violentadas, alarmas que no funcionan y un sentimiento generalizado de abandono.
“Nos sentimos desamparados”, coincidieron los vecinos, quienes aseguran que la policía acude al llamado, pero no hay patrullaje suficiente ni presencia preventiva. Además, advierten que los delincuentes recorren el barrio de día, observando rutinas y detectando posibles blancos.
Desde el entorno policial se confirmó que se están realizando allanamientos y operativos en distintos puntos de la ciudad por robos de motos. Incluso se habrían identificado y detenido a algunos integrantes de estos grupos delictivos, pero el problema se agrava porque muchos son menores de edad, lo que complica las actuaciones judiciales.
Ante este panorama, los vecinos piden mayor presencia policial, operativos cerrojo y tareas de inteligencia para frenar esta nueva modalidad delictiva que pone en jaque la seguridad de los barrios residenciales.
“La sensación es que si no nos organizamos entre nosotros, nadie nos cuida”, resumió una vecina con resignación.
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