El ciberbullying es un fenómeno social que se viene investigando desde hace tiempo. Con el advenimiento de la pandemia, este mecanismo donde siempre víctimas y victimarios, creció. Disminuyeron los hostigamientos presenciales, pero crecieron aquellos virtuales. Así lo relató Pablo Mainer, de la ONG Hablemos de Bullying, en diálogo con Buen Santa Fe.
"El Bullying existió siempre. Hoy nos deja identifcarlo. A lo largo de los años se ha complejizado y las redes sociales cumplen un papel importante. Según estudios, hay un 70% de aumento en relación a la exposición a la pantalla por parte de los chicos. Esto ha hecho que haya un incremento del ciberbullying: es un traslado de lo que antes sucedía en la escuela o lugares donde jóvenes frecuentaban", comenzó diciendo Meiner.
Además, a diferencia del bullying presencial, señaló que en el virtual "hay que prestar atención porque, a diferencia del bullying cara a cara, no saben quienes son sus agresores, no hay límite de tiempo y espacio, sucede a toda hora del día, se involucran mucho más personas. Entonces genera en el hostigado más preocupación. Incluso, los casos más graves que han llegado a suicidio siempre han estado asociados al ciberbullying en su mayoría".
"Hoy en día, hay un gran boom de lo que son los videojuegos: se produce mucha agresión en esas redes. También ha habido mucha agresión en los Zoom o los Meet de las escuelas. Muchas situaciones que nos llegan a nosotros y que revelan estudios de la ONU y la UNESCO", agregó.
Con respecto a cómo tratar el tema en los hogares, señaló: "nosotros planteamos la importancia de trabajar con todos los actores involucrados en el bullying: el hostigado y el hostigador. Pero también tenemos a los espectadores. Se pueden transformar en protectores. Entonces por eso hacemos foco en los adultos. Es importante que, en la familia, haya tiempo de calidad. Muchas veces no tiene que ver con la cantidad, si no con el tiempo de calidad. Generar espacios de diálogo donde se reconozcan las emociones".
Y puntualizó en que "hay ciertos signos que tenemos que prestar atención. Es importante que el adulto conozca las redes sociales, que se acerque al mundo donde están comunicándose los chicos. Poder generar diálogos cercanos, conocer en qué redes están, las configuraciones de privacidad, qué suceden allí".
"Los estudios hablan de que se ha extendido la edad donde empiezan los primeros signos de agresión. Si hay una escalada y el adulto no interviene, puede convertirse en bullying. La edad más fuerte es a partir de los doce años, que es la pre adolescencia, donde los chicos quieren pertenecer a un grupo. También hay entre los más chicos", cerró Mainer.