En un momento, parecía ser un oasis dentro de la provincia. Sin embargo, el coronavirus llegó a Esperanza y los números van en crecimiento allí. Durante el día miércoles, sumó 31 casos diarios, lo que fue su máximo en una misma jornada. En Buen Santa Fe, el Secretario de Gobierno de la localidad, Alfonso Gómez, trazó la realidad sanitaria de la ciudad.
“Estamos notando el crecimiento que manifestaban desde los números. Todavía no pone en jaque a la ciudad y al sistema de salud. Todavía van pocos días de casos altos y hay que ver la evolución. Tiene que ver con la velocidad de procesamiento de las muestras, por lo que hay que ver el acumulado. Más allá de los casos en sí mismo, lo que hay que mirar es el tiempo de salud y la ocupación de camas”, comenzó diciendo.
Y añadió: “el diagnóstico de hoy es que tenemos la capacidad de absorber y tenemos terapistas especializados. A las camas que teníamos, le agregamos esto. No tenemos camas Covid, pero sí para atender estas patologías. Hay que tener cuidado: no solo hay que mirar con lo que sucede con el coronavirus, sino también el sistema de salud de manera integral. Hoy el sistema es bueno, pero se están empezando a encender luces de alerta”.
Además, confirmó que, en caso de que el sistema se sature, pacientes serán derivados al Hospital Cullen de la ciudad de Santa Fe. “Es todo un proceso complejo de interrelación entre los distintos lugares y localidades. Somos todos argentinos, santafesinos y seres humanos. Ante ese principio de solidaridad hay que dar cobertura. Hay que ir trabajándolo de manera coordinada con el personal de salud. Si no hay parámetro claro de comportamiento social, no hay capa que aguante. No hay posibilidad de manejar la pandemia”.
Finalmente, dejó un mensaje de concientización. “La base central de la solución es que todos entendamos. La mayoría de los casos que se están dando tienen mucho que ver con el no cumplimiento de las normas que hoy están vigentes. La clave no está en el retroceso de fase, si no en tratar de cumplir las normas que están vigentes en cada fase. Si las reuniones afectivas y familiares están prohibidas, no deben suceder. Hay que ser muy responsable y la clave de compartir esa situación pasa por ahí. Pasa por el cambio de patrones culturales y de educación: hay que apelar a la conciencia y responsabilidad individual”.