Si bien desde los diferentes estamentos se pueden decretar medidas tendientes a mitigar la propagación del coronavirus, las mismas surtirán efecto si, en primera instancia, no se incurre en irresponsabilidades sociales. Para Carlos Abraham, el Presidente de la Asociación Clinicas y Sanatorios de Santa Fe, esto no está ocurriendo. En diálogo con Buen Santa Fe, transmitió la desazón que siente el personal de salud ante estos comportamientos.
En el comienzo de la entrevista, Abraham comenzó refiriéndose a la situación de la ciudad de Santa Fe y del Departamento La Capital en cuanto a ocupación de camas. "Está controlada. Durante el fin de semana hubo una saturación de las camas no Covid en el Hospital Cullen, lo que motivó que, durante el día sábado, gestionemos la posibilidad de conseguir camas en el sector privado lo que, hasta ahora, esté controlado", dijo.
En cuanto a las razones por las que estima que esto esté controlado, señaló: "Creo que tiene que ver un poco con la experiencia y otro poco con el esfuerzo que se hace desde el sector salud: se suspendió la asistencia en el sector programado, el sector privado realiza el mismo esfuerzo al igual que el de coordinación. Se contrapone al no esfuerzo de la parte social que percibimos el resto de la comunidad. El cuello de botella son las camas críticas: significa el personal de enfermería, tanto el médico como el personal capacitado con todo el equipamiento. Eso en Santa Fe está, ha crecido. Mi sensación es que esto no es acompañado por la sociedad que va a demandar esas camas en algún momento: es lo que nos toca".
Además, detalló que los inconvenientes, a diferencia de los registrados durante el 2020, son menores. "Así como el año pasado cuando se inició la pandemia tuvimos problemas básicos como la ropa de protección, los barbijos... eso hoy ya no. En el marco de la pandemia, el sector que fabrica esto saturó el mercado: subieron los precios, pero ya no hay problemas. Sobre qué más ponemos el ojo: sobre los respiradores y la medicación que se utiliza para mantener sedado a una persona pera tenerla sometida al uso de respirador. Estamos sin problemas de insumo: el principal problema es la falta de recurso humano capacitado que nos permita ampliar la capacidad de recepción de pacientes. Es como una contraposición estar buscando gente de trabajo y ver que gente no acompaña ese esfuerzo, no lo entiende o descree de lo que está pasando. Nos queda la tranquilidad de que estamos poniendo lo mejor de nosotros".
Con respecto al estado del personal de salud, Abraham detalló que "el recurso humano está trabajando desde hace más de un año: la mayoría, sin haber podido obtener su licencia. Con mucho personal de baja por la misma enfermedad o por secuelas. Este fin de semana me cayó la ficha de que estamos solos. No nos van a acompañar, la sociedad está cansada. Se habló de relajamiento, no nos hemos podido relajar. Esto nunca paró, la pandemia no se fue. Solo hubo disminución de casos en algún momento. Las camas críticas no se ocupan con trabajo programado: es para pacientes graves y la ocupan enfermedades graves que no permitan que se pueda hablar de relajamiento".
Finalmente, hizo referencia a la merma en al edad entre los contagiados. "Lo que estamos viendo no sabemos si es producto de que los adultos mayores, en su gran mayoría, ya están vacunados por lo menos con una dosis. O si es esta mutación. La ciencia no tiene claro. Las camas críticas, en los últimos meses, la están ocupando gente de un rango etario más bajo, pero los fallecidos siguen siendo gente mayor. Hay que seguir buscando la búsqueda de los cuidados".
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