El cierre de fronteras para el tránsito interprovincial no solamente ha causado inconvenientes en materia económica y comercial. También, se han producido desencuentros afectivos. Y uno de ellos fue la historia de Gabriel, que había quedado en Ceres junto a su padre y se vio privado de retornar a Selva, Santiago del Estero, donde vive su mamá. Finalmente, el drama culminó con un final feliz el lunes por la tarde.
En diálogo con Buen Santa Fe, María Lorenza Michelini, mamá del nene de cuatro años, describió cómo surgió esto: “Nosotros vivimos en la ciudad de Selva, Santiago del Estero y estamos en el límite con Ceres. Gabriel estaba con su papá en Ceres cuando se registraron dos casos y se cerraron las fronteras. Después de varios días logré que vuelva: él necesitaba estar con su mamá”.
Sobre el estado de Gabriel, Michelini explicó que “estaba muy sensible, estaba sufriendo bastante. Fue hasta la caminera dos veces y tuvo que volverse. Para un niño con poco entendimiento fue traumático”. Y agregó: “fue muy conmovedor, mucha gente se solidarizó con la situación y recibí muchos mensajes y apoyo”.
Además, manifestó que entre Selva y Ceres hay “18 Kilómetros, dependemos una ciudad de la otra. Mucha gente trabaja en un lado, vive en el otro”. Y explicó cómo logró reencontrarse con su hijo: “Lo que me asesoraron era que tenía que hacer el permiso para hijos de padres separados: fue eso lo que hice”.
“Esta mañana se levantó y me dijo ‘no quiero que hables más del tema’. Estuvo muy sensible, llorando bastante y un poco caprichoso. Estaba asustado, angustiado”, cerró.
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