Acompañar a una persona gestante en el momento en que se encuentra cursando su embarazo, como también en el parto y en el post, es una labor del que los obstetras hacen mella de ser parte. Y todos los 31 de agosto, se celebra su día. Melina Ditter y María Belén Goux, Licenciadas en Obstetricia, manifestaron su orgullo por el trabajo que desempeñan.
“Es una profesión que no tiene horarios ni tiempos. Uno de los motivos por los que decidí ser es más que nada para acompañar a mujeres embarazadas en ese momento tan único, es íntimo y sagrado. Por eso decidí acompañarlas”, comenzó diciendo Melina. “Es muy gratificante acompañar a la mujer en este proceso, a ella y a la familia y a ese ser que está por llegar. El nacimiento es maravilloso, tanto por parto como cesárea. Uno se pone en la piel de esas familias. Te llega al corazón, tanto te toque en navidad, cumpleaños, cualquier día festivo: querés estar ahí siempre”, añadió María Belén.
Para Ditter, “cada nacimiento es único, un placer para mí poder estar en ese momento tan íntimo y sagrado”, aunque Goux señaló que la labor considera “no solo contención, también nos encargamos de realizar el control de trabajo de parto, la salud del bienestar de ese bebé y también de la mujer: sabemos que durante el trabajo de parto pueden detectarse complicaciones y tenemos que estar atentas si es necesario finalizarlo de urgencia, no es solo contención y acompañamiento. También prestar atención”.
Con respecto a cómo desempeñaron su trabajo en pandemia, María Belén dijo que “cambió bastante. Cada institución tuvo su protocolo. Algunos comenzaron con restricción del acompañante durante el nacimiento, luego se modificó. Y otros continúan con ese protocolo. Nosotros tratando de tranquilizar un poco a la gestante y a su familia: sí o sí querían estar acompañadas y en algunos casos no se podía. Fueron momentos complicados, pero tratando de estar tranquilas. La mujer necesitaba esa tranquilidad como su familia”.
“Como a todos nos pasó, la pandemia nos agarró desprevenidos. Nadie sabía cómo manejar, y más que nada entre gestantes. Fue adaptar los protocolos a la población general y también al control y atención del embarazo”, complementó Melina.
Por otro lado, Melina destacó la labor que llevan adelante previo al parto. “Es muy importante, brindamos todas aquellas dudas que tengan las mujeres. Y también tratamos de llevar la mejor tranquilidad y haciéndoles saber que van a estar acompañadas. Es algo que las ayuda mucho. No solo a las mamás, también al entorno familiar. Saber que van a estar acompañadas en ese momento tan importante”. Y María Belén agregó que “hoy en día, con las restricciones, la familia no puede ingresar en gran cantidad a las instituciones. Lo primero que quieren saber es cómo está, cuánto pesó, entonces uno lleva tranquilidad”.
En cuanto a los desafíos que implica ser obstetra, Ditter marcó que “principalmente es sacrificado, uno deja de lado un montón de cosas para atender a todas las pacientes que están. En pandemia fue dejar de lado la familia. No tiene horario: cualquier momento, siempre vamos a estar para poder acompañar este nacimiento”.
Para Goux, “el mayor desafío que vamos a tener es el no tener horario en nuestras vidas, es el momento en que estamos pasando con la pandemia y las restricciones. En ocasiones, la mujer no puede estar acompañada. Nos estamos empezando a cuidar mucho más que antes, las posibilidades de contagio están disminuyendo y es un beneficio para todos: se está permitiendo que la mujer no pueda cursar este momento sola”.
Finalmente, María Belén recomendó acudir a los profesionales. “Brindamos los encuentros de preparación, pero llegado el nacimiento por ahí hay cosas que se olvidan, que es normal. Tratamos de reforzar la información que les fuimos dando. Que el familiar acompañe el proceso, que se sienta parte. Alentándola para que se sienta segura, para que el regreso a casa sea reconfortante. Estamos en contacto, nos consultan, se sacan sus dudas, nos volvemos a encontrar si es necesario”.