El panorama de aquellos sectores que dependen de otros cuyo futuro es incierto, es preocupante. Uno de ellos es el que representa las cantinas escolares, que dependen de los colegios, una de las últimas actividades que se estiman que reabrirán sus puertas. En diálogo con Buen Santa Fe, Adriana Bessonar describió la realidad de quienes desempeñaban este servicio en establecimientos educativos.
“Nosotros estamos sin trabajo: hablo en nombre de todos mis compañeros que tienen cantinas en todos los colegios. La última vez que trabajamos fue el 30 de noviembre, que terminamos las clases. Comenzamos en marzo, trabajamos cinco días hábiles y el viernes 13 de marzo fue el último día que pudimos trabajar. En mi caso, me tuve que dar de baja del monotributo porque seguía generando deuda. Tampoco sabemos si las clases volverán: esa es la realidad”, comenzó diciendo.
Con respecto a su situación particular, Adriana explicó: “hasta el día 15 o 20 de abril tuve que pagar mis impuestos. Los monotributos no se cortan por más que estemos sin trabajar. Ahora sí, yo me di de baja. Me quedé con deudas, ya sea alquiler, impuestos”
Y luego volvió a hablar en general. “Lo que pasa es que somos trabajadores independientes, estamos dentro de los colegios. Justamente pagamos monotributos siendo comerciantes individuales: cada colegio hace un contrato y así nosotros nos manejamos. Pagamos un alquiler e impuestos como cualquier comerciante”.
Finalmente, vislumbró un panorama negro para lo que se aproxima. “Yo tengo conocidos que me han comentado que en le mes de agosto y septiembre van a ir paulatinamente. Tenemos el año perdido: me quedé sin el trabajo y tampoco me vi beneficiada por la ayuda del Gobierno. No me correspondió”.