A los chicos del vivero inclusivo de Santo Tomé, la capacitación que vienen desempeñando en el último tiempo les está otorgando sus frutos. Tal es así que comenzaron a realizar jardines urbanos en puntos centrales de la ciudad, llevan adelante huertas con las que comercializan sus productos y van por la tercerización.
Su capacitadora y encargada del vivero, Lidia Demartini, contó cómo crecieron en el último tiempo. "Comenzamos en este ciclo en la parte de capacitación con el objetivo de que los chicos muestren su capacidad de realizar jardines urbanos. Comenzamos con el de la Municipalidad e hicimos ahora el de las 5 esquinas, que es el emblemático de la ciudad. Y seguimos con dos más: los chicos quieren demostrar que son capaces de llevar adelante estos trabajos de jardinería".
Con respecto al grupo, describió: "empezamos con como 20, hace 5 años atrás. Como todo, fue mermando. Y más aún con la pandemia. Igualmente, tenemos ahora 10 chicos capacitándose. Ahora están haciendo el aprendizaje de jardines urbanos. Ellos también tienen el trabajo de realizar huertas en su casa porque están capacitados para la producción hortícola".
Además, remarcó: "nosotros manejamos la continua venta, nos sirve para comprar elementos, para poder seguir estando. Y parte de eso es una remuneración para los chicos. Es importante que la comunidad nos visite, vea el trabajo que ellos están haciendo, y que ellos muestren su posibilidad de empoderamiento en la sociedad. No utilizamos agroquímicos, hemos llegado a un equilibrio ecológico en el ambiente".
"La idea es ir tercerizando. Algunos lo brindan con un acompañamiento y otros, solos. Quienes necesiten un trabajo, estamos a disposición para que se acerquen al vivero y ahí arreglamos", añadió.
Por otro lado, Demartini destacó cómo esta práctica modificó su vida cotidiana. "El cambio de conducta o de tener una responsabilidad ha sido muy útil. El vivero es de ellos. Vamos cambiando de áreas y ellos son los responsables de las actividades que se realizan: de su lugar y de sus herramientas. La familia apoya ese trabajo".
Y agregó: "la inclusión es importante. Las prácticas las hacen ahí en el vivero, la inclusión la vemos en todos los puntos: ellos tienen que entenderse, resultan amistades y se llevan muy bien. Es otra de las maneras con las que el vivero inclusivo devuelve a la comunidad".
Finalmente, recordó que el vivero "funciona en Macías 1933, en la Costanera, de 14 a 17. Por el invierno. En septiembre lo vamos a alargar. Todos los días de la semana: sábados y domingo no. Desde septiembre vamos a arrancar sábados por la mañana. Hay mucha gente que lo pidió".
Ver esta publicación en Instagram