Los establecimientos educativos de gran parte de la provincia han sido víctimas de actos delictivos y de vandalismo durante la etapa de pandemia, que prácticamente han estado deshabitados. Sin embargo, conmueve lo que ocurre con la escuela Borruat de Santa Rosa de Lima, la cual ha quedado prácticamente desierta tras sufrir tres robos en un mes. En diálogo con Buen Santa Fe, Emilio Venetz, docente de la institución, transmitió su desazón por el estado en que se encuentra y la falta de respuestas.
“En el último mes tuvimos cerca de tres robos en la institución. Por lo general, son semana por medio o cada dos semanas. Esta vez, aparte del vandalismo, se llevaron mobiliarios de la institución. Todo lo que es instalación eléctrica, focos, portafocos, plafones. Hasta inclusive el extractor de aire de la cocina. En la escuela aledaña también entraron: desvalijaron todo el baño. Se llevaron inodoro, mingitorio, bachas, un equipo de aire acondicionado completo”, comenzó describiendo Venetz.
Y agregó: “Las veces anteriores, en el SUM, se llevaron todo lo que es cortinas, garrafas, carretillas. Todo eso en un mes. Más allá del estado en el que se encuentra la escuela, con obras sin terminar, no tenemos respuestas. Se realizaron los reclamos pertinentes a través de cartas y denuncias. La escuela lo único que hace es servir a la comunidad y tratar de dar lo mejor, siempre”.
Además, manifestó su desconcierto por las medidas a implementar para evitar esto. “La verdad, ya no sabemos cómo hacer. Tenemos rejas por todos lados. Siempre encuentran una manera para ingresar al establecimiento. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos”.
Y continuó: “Uno no sabe qué se pretende con este tipo de actos. No sabemos qué hacer. La institución permanece abierta toda la semana, los directivos se hacen presentes los fines de semana por estos actos. La verdad que ya no sabemos a quién recurrir ni qué hacer”.
Además, sostuvo que lo que ocurre en la institución es inherente a lo que sucede en el barrio. “Ya no es vida lo que se está teniendo acá. Si alguien podría acercarse a ver la institución y sus alrededores, es desidia y abandono. La escuela la sostenemos todo el personal que está muy comprometido”.
“Se supone que es el respaldo con el que cuenta las instituciones: las de Santa Rosa de Lima estamos desamparados”, cerró.
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