El viernes por la noche, cuando solamente faltaban horas para que se disputara la histórica final de la Copa América entre Argentina y Brasil, Conmebol confirmó que poco más de 2000 hinchas por equipo pudieron asistir al encuentro. A partir de allí, los argentinos que se encuentran en aquel país iniciaron los trámites correspondientes para presenciar el duelo. Pero no fue fácil. Así lo transmitió el santafesino Nicolás Cocuccio en diálogo con Buen Santa Fe.
"Ahora me bajó un poco la adrenalina. Ayer y antes de ayer fue una locura, cayendo recién de lo que pude vivir ahí de cerca. Fue una locura, cuando salió la noticia de que podías ir a la cancha, tenías que ir al consulado, tener las dos residencias y ellos te daban la entrada", comenzó diciendo Nicolás.
Sobre cómo consiguió la entrada, describió: "fue un descontrol, como fue a última hora no pude sacar la entrada el viernes. Estuve diez horas parado en el consulado: se pasó todo para el Maracanazinho del sábado, el mismo día del partido. Ahí, sin dormir, dije 'es el momento, no puedo perder la oportunidad'. Y me fui el sábado bien temprano. Conseguimos la entrada, la credencial, te tomaban los datos, chequeaban el PCR y después a la cancha".
Y agregó: "te daban un número sellado por el consulado. Dieron veinte entradas y había 200 personas, tampoco había tantas personas. Pero estaba muy mal organizado, el sistema no funcionaba entonces dieron números. Y el sábado llegó otra gente: descontrolado porque los que no estaban el viernes decían 'yo llegué antes'. Y los que estaban el viernes, 'yo estuve ayer'. Pudimos entrar, conseguimos entradas y fuimos a la cancha".
Ya dentro del Maracaná, contó que "fue terrible. Ya entrar a la cancha es impresionante, es muy grande. Una piel de gallina: ver a los jugadores salir, a Messi cerca, a mí nunca me había pasado. Fue espectacular, un sentimiento inolvidable . Me quedé hasta lo último, hasta le entrega de la copa. Fue muy lindo. Inolvidable. Una locura: en la cancha de Brasil y contra Brasil".
Acerca del público brasilero, graficó que " tenían una bronca terrible, empezaron a irse antes de la cancha cuando ya no lo podía empatar. En la calle no pasó nada. Después nos fuimos a festejar todos. Acompañan a la selección como lo hacían antes, y todos nos decían lo mismo, que Messi se lo merecía".

Además, contó cómo lo vio a Lionel Messi. "Nunca lo vimos así. Nosotros al gol de Di María lo vimos lejos. Y en segundo tiempo, con la que erra Messi, estábamos ahí al lado. Estaba muy feliz, festejaba, nunca lo vi así yo".
Con respecto al torneo ya la situación de pandemia que atraviesa Brasil, describe que "termina bien, pero el pueblo brasilero no está muy contento. Dicen que, con el público que hubo, los equipos van a pedir que haya público. Acá, con la pandemia, ya están en 30 y pico de vacunados, está bastante avanzado y bastante abiertas las cosas".
"Inolvidable, todavía no caigo. Voy a caer de acá a un tiempo lo que viví ahí. Intenté disfrutarlo al 100% para que me quede toda la vida. Un Maracanazo. Había poca gente y tuve la suerte de estar ahí", recordó Nicolás.
Finalmente, describió los festejos. "No paramos un minuto, yo me quedé sin voz. Para colmo, el clima estaba espectacular, no hacía ni frío ni calor. Estaba todo perfecto. Gritamos los noventa minutos, pudimos ser campeones. Sana envidia, todos me dicen eso".
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