A través de la Municipalidad de Santa Fe, se lanzó una iniciativa para que los vecinos acerquen pilas en desuso para ser derivadas al Relleno Sanitario. Considerando el costo que tienen estos procesos de sustentabilidad, el investigador del Conicet Carlos Martín destacó la posibilidad de tener un lugar dónde trasladarlas. Además, alertó sobre las consecuencias a largo plazo en caso de que no atraviesen un proceso de reciclado.
"Las pilas, si bien hay distintos tipos y su grado de posible contaminación es distinto, todas tienen un impacto negativo sobre el medio ambiente. En muchos casos, importante. La cantidad de contaminantes que tiene es pequeña: el hecho de tirar una pila individualmente no genera un impacto que podamos medir rápidamente. Las pilas son un elemento de la vida cotidiana, la tenemos asimilada a las actividades y son un problema importante. Se les da más relevancia en países que han resuelto sus problemáticas en cuanto a residuos", comenzó diciendo Martín en diálogo con Buen Santa Fe.
Además, señaló que aún falta mucho para que en nuestro país haya un tratamiento adecuado. "En países desarrollados hay legislaciones y mecanismos de control y obligación de tratamiento de las pilas. En nuestro país es incipiente. Por eso, las iniciativas de comenzar a preocuparnos por las pilas son muy bienvenidas siempre".
Con respecto al impacto ambiental, detalló que "todas las pilas contienen metales. Contienen zing, magnanenso, litio, antes contenían mucho mercurio. Y, de acuerdo al tipo de metal que tengan, es el tipo de contaminación. Son de los más preocupantes en términos de grado de contaminación. Siempre esa contaminación es de tipo acumulativa: a largo plazo se terminan encontrando pequeñas concentraciones de estos contaminantes, por ejemplo, en cursos de agua".
"Tenemos que pensar al ambiente en términos de centenas de años. Lo estamos viendo con el cambio climático. Las pilas, como cualquier residuo peligroso, son un pasivo ambiental. Es una deuda. Esa deuda es algo que en algún momento se puede ejecutar. Nosotros generamos pasivos ambientales que vamos teniendo con el ambiente entendiendo al ser humano como parte del ambiente. En algún momento, esa deuda se ejecuta y la naturaleza saca a la luz esos pasivos", añadió.
Por otro lado, enfatizó en las dificultades para el reciclado. "Hay pilas que son recargables, se pueden reutilizar en estos términos hasta que agota su vida útil. Los componentes de las pilas se pueden reciclar, el problema es el costo del reciclado y quién está dispuesto a pagar tal costo. Cualquier material que compone una pila o batería puede reciclarse. Hay que hacerlo en forma sustentable, pero tiene costo muy elevado".
"Hay muchas recomendaciones, mucha buena voluntad en todo esto. Yo soy de la opinión de que, en caso de no saber qué hacer con las pilas, no las juntemos. Juntar las pilas es generar un pasivo ambiental de impacto mucho mayor. A algún lado van a ir, alguien las va a descartar y habrá concentración de los metales que las componen. Siempre que se acumulan tienen que hacerlo alguna autoridad que esté en condiciones de darles el tratamiento adecuado. Si juntamos en casa, que sea en pequeñas cantidades y luego buscar algún organismo que pueda tenerlas a cargo y tener responsabilidad sobre eso", cerró Martín.
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