Lluvias en Brasil o Paraguay, la solución más potable a la bajante del Paraná

Danilo Damonte, Director de Manejo Sustentable, explicó que “hasta mediados del verano no esperan ningún tipo de creciente”.


24 nov, 2020 09:39
Buen Santa Fe: Lluvias en Brasil o Paraguay, la solución más potable a la bajante del Paraná

Entre las anormalidades que ha tenido este 2020, entre las que la pandemia de coronavirus se impone por decantación, también se encuentra la tremenda sequía que atraviesan los ríos de la provincia de Santa Fe. En los últimos días se difundieron imágenes sobre la mortandad de peces que esto produce como así también datos de lo inédito de la situación. Sobre la cuestión habló Danilo Demonte, director de Manejo Sustentable, en diálogo con Buen Santa Fe.

“La realidad es que, normalmente, nos preocupamos por las crecientes. También hay que entender que el sistema funciona con crecientes y bajadas. Las características son oscilantes. Pero en este momento han ocurrido cosas que no ocurrieron en cien años. Esto viene ya desde un mínimo de cinco meses de agua muy baja”, comenzó diciendo Demonte.

Acerca de si la mortandad de peces se debe a la bajante, no titubeó: “sin dudas. No dejan de ser cuestiones que son naturales. Cuando la falta de agua se hace tan marcada, cualquier desarreglo que ocurra en el entorno, tiende a producir fenómenos de mortandad. Los peces están estresados y cualquier inconveniente que ocurra por entrada de materia orgánica o situaciones de mucho calor, van a terminar produciéndose mortandades”.

Y profundizó sobre el tema: “hay valores relativamente normales, donde las concentraciones de sales y organismos que están en el agua tienen espacio y ambiente favorables, que no son estresantes. Pero cuando empiezan a bajar los volúmenes, los peces están más obligados a estar más en contacto con el fondo, los peces están muy aglomerados. Si bien se está generando una situación que es de la naturaleza, no quiere decir que no estén más expuestos. Cuando uno empieza a tener problemas, cualquier situación nos genera un resfrío”.

Además, explicó que la única posibilidad de que esto mejore es “concretamente, que los niveles hidrométricos se incrementaran en el Paraná. Y que haya lluvias para afluentes interiores, como el Salado. Estando bajo, y la lluvia, también puede desatar una mortandad. E incluso introducir sustancias que pueden ser tóxicas. Acá, lo único que va a mejorar la situación es que el nivel del agua suba. Ojalá puedan abrir las compuertas de represas. Se va a poder mejorar algo si abren un tiempo, pero el nivel del río no va a mejorar sustancialmente. Hasta que no haya lluvias en Paraguay o Brasil no va a mejorar el nivel del río. En el caso de la fauna, si el río no tiene buenos niveles, la cuestión no va a mejorar para nada”.

Sobre la chance de que crezca el nivel del agua, no fue optimista. “Todo indica que hasta mediados del verano no esperan ningún tipo de creciente. No se arriesgan a predecir con mayor futuro. Hasta mediados del verano no tendríamos agua en volúmenes adecuados. Esa es la información que manejo de los entes que están encargados de esta situación. Otra cuestión es que nos estamos enfrentando con el aumento rápido de las temperaturas: muchos peces quedan encerrados, las superficies tienden a calentarse y los peces empiezan a tener déficits. Comienzan a haber falta de comidas, aumento de parasitismo”.

“En nuestro ministerio hay un magíster en telemática que está haciendo un monitoreo sobre lo que es la cantidad de agua disponible. Se ve que hay una reducción muy importante. Se observa cómo se fueron aislando algunas lagunas y se fueron secando algunas. A partir de esas imágenes, se da cuenta de la magnitud que tiene esto”, cerró.