Los ladrones virtuales continúan innovando sus formas de acceder a la privacidad de las personas. Una de las últimas es la suplantación de identidad. Tal es así que implementan diferentes métodos para acceder a la lista de contactos de una persona, con otro número se hacen pasar por la persona mencionada y comienzan a dialogar realizando diferentes pedidos. En este caso, el método implementado fue el cambio de dólares. Afortunadamente, ninguno de los interpelados cayó en la trampa.
La víctima fue Gabriela Hassan que, en diálogo con Buen Santa Fe, señaló que le ocurrió “dos veces: me pasó por apurada o distraída, no por no tener información. Porque la manejaba. En mi caso, ingresaron a través del correo electrónico. Tengo claro el ícono de Microsoft, como tengo un par de cuentas de correo: una es Hotmail. No tengo presente de haber abierto el correo, pero sí de haber visto el cuadradito tradicional: ingresaron por la agenda que está guardada en la nube. Ahora está todo interrelacionado. A partir de allí, tomaron la agenda telefónica”.
“Fueron dos veces porque tengo un teléfono personal y otro laboral. Tuve la buena suerte de que algunos de mis conocidos ellos me reportaron cuando enviaron mensajes. Inmediatamente comencé a decirles que por favor no acepten los mensajes, que era un intento de mensaje. Que lo reporten y bloqueen. Me comuniqué con gente de la policía, del Ministerio de Seguridad. Podría haber llegado a una mentira y no sabríamos que podría pasar”, añadió.
Además, señaló que la modalidad no implica que ella sea la estafada. “Yo era el medio. A través mío escribían a contactos y decían que era yo. Se puede ver bien que los números que decían que era el mío tiene característica de otra localidad: uno de Buenos Aires y una de Mendoza. Ellos ingresaron al correo electrónico, sacaron fotos que envié o recibí por correo electrónico: no sé ni de dónde la sacaron”.
Con respecto a cómo reaccionó una vez que fue consciente del hecho que había sufrido, manifestó: “a no todos pude avisar. Sí a muchos. Utilicé las redes sociales. Muchos me agendaron y otros mantuvieron hasta una conversación. Quisieron entablar una conversación para despejar la duda. Nombraron situaciones muy puntuales. Mis contactos lo que hacían era denunciarlo y bloquearlo. Denunciarlo para que, si muchas personas lo hacen, la empresa detecta y actúa en consecuencia”.
“Lo que hicieron en muchos casos fue mandar fotos con fajos de dólares para demostrar que yo los tenía en mi posesión, no existía esa posibilidad. Con más razón me empezaron a llamar conocidos. Fui el medio para invitar a alguna persona a que deposite por esos supuestos dólares. No hay que contestar, no seguir la charla. Intentar comunicarse por el número que sabemos que tiene nuestros amigos/conocidos y denunciar y bloquear”, cerró.