Hace 15 años se formó la campaña "Paren de Fumigarnos", cuyo objetivo principal era el de concientizar sobre los perjuicios que los agrotóxicos generaban sobre la salud de la población. Por ello, impulsaron proyectos para combatir este método de fumigación, pero nunca obtuvieron la aprobación en el Congreso. Sin embargo, no se rinden: introdujeron modificaciones y aguardan que, de una vez por todas, logre el aval necesario.
Antonella Reinhart, que forma parte de la campaña, recordó cómo llegó a sentirse identificada con la iniciativa. "Cuando empecé a trabajar, empecé a ver malformaciones congénicas, casos de abortos espontáneos, hipotiroidismo. Enfermedades que se repetían en los y las pacientes. Después, me tocó de cerca porque mi hermana quedó embarazada, nos enteramos que mi sobrino venía con una malformación importante por los agrotóxicos. Fue la frutilla del postre. Necesitamos que los profesionales de la salud se involucren porque somos una parte importante en el diagnóstico".
Además, señaló que la iniciativa que impulsan "hace más de 25 años que está vigente. Se llama la Ley que regula los fitosanitarios. Todos sabemos que no son fitosanitarios, son venenos, son agrotóxicos. Es una ley que ya debe cambiarse. Y debe velar por la salud de la población, el pueblo y el territorio. Se está generando un ecocidio jamás visto. Es importantísimo que esta ley, tenemos un proyecto modificatorio de esta ley, necesitamos que salga".
"Cinco veces perdió estado parlamentario. Ahora estamos a punto de que haya una sexta vez. Estamos preocupadas. Siempre el agronegocio o personas que manejan el modelo agroindustrial se las arreglan para trabar estas decisiones políticas tan importantes para la salud de la gente. En contrapartida, siempre estamos fortalecidos, en las calles, luchando por nuestros derechos y ahí nos van a seguir encontrando. Cada vez somos más y tarde o temprano esta ley debe modificarse a favor del pueblo: necesitamos 1500 metros libres de agrotóxicos para hacer agroecología. Deberíamos volver a la agroecología que tanto cuida la salud de las personas y de la tierra", añadió.
Finalmente, Reinhart aseguró que "este modelo enferma y mata. La deriva de los agrotóxicos, las partículas de veneno son inmedibles. Otras personas están muy en contacto con la fumigación y hay patologías agudas, que son evidentes. Hay una tasa de infertilidad enorme en la población, niños y niñas con muchas malformaciones. Es trágico lo que está pasando, esto debe parar. No queda opción porque si no vamos a extinguirnos. Es urgente esto".