Mientras cursa la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional del Litoral, Mercedes Carrizo lleva adelante un ambicioso proyecto en Barrio La Loma. El mismo se basa, en definitiva, en derribar tabúes asociados a la menstruación. Esta iniciativa le permitió ni más ni menos que ser elegida por la ONG Hillary Clinton. En diálogo con Buen Santa Fe, contó lo que representa esto para ella.
"Tengo el honor de pertenecer al programa Voces que Inspiran, de la Fundación de Hillary Clinton. Es un programa que alcanza a 30 mujeres jóvenes, líderes, latinoamericanas. Somos cinco argentinas. Tengo el honor de estar entre esas 30 increíbles mujeres que pertenecen al programa", comenzó diciendo Carrizo.
Con respecto a la iniciativa que le permitió gozar de este privilegio, contó: "el proyecto se llama 'importa hablar de menstruación', la idea es poder educar en salud y gestión menstrual al grupo más grande que tenemos que va entre 16 y 20 años, para derribar mitos y tabúes que las chicas tenemos en torno a la menstruación para diseñar junto a profesionales de la salud para que las chicas que se capacitaron puedan educar a sus pares en esta temática".
En cuanto a cómo decidió desarrollarlo en ese barrio de la ciudad de Santa Fe, explicó: "soy voluntaria en La Loma desde 2016 y la comunidad está ahí desde 2010. Para mí es especial trabajar con esas chicas, las conozco hace un montón. La temática es un tabú y hay poca información certera. Fue fundamental poder tratar con ellas directamente el tema".
Además, detalló las reacciones con las que se encontró. "No sé si ignorancia, si no falta de conocimiento generalizado y ni hablar que no pueden acceder a elementos de gestión menstrual e higiene y se pone en peligro la salud de personas menstruantes. Esta falta de conocimiento se transmitía de generación en generación: si no salía el proyecto, se iba a seguir transmitiendo a las próximas generaciones de jóvenes".
A partir de esto, explicó los pasos que debieron seguir. "Empezamos a hacer talleres con las chicas más grandes con una trabajadora social, una ginecóloga y otra chica que trabaja elementos de gestión menstrual reutilizables. Nuestro sueño es alcanzar más barrios".
En cuanto a las actividades que lleva adelante por ser parte de la ONG, dijo que "empezó la formación desde fines de junio y termina en agosto. Tenemos talleres de forma virtual, antes se hacían de forma presencial. Tienen sedes en Buenos Aires. Y tenemos capacitaciones en un montón de cosas, oratoria, liderazgo, liderazgo digital, gestión de finanzas, captador de fondos. Y todos los talleres, dados por mujeres increíbles que están en todo el mundo. Es un honor ser parte de este programa", añadió.
En relación a la posibilidad de transmitir el programa hacia otros barrios, señaló que "sería a demanda. Por Instagram del proyecto estuvieron hablando varias personas para llevarlo a Barrio Los Hornos, otra me habló para llevar a escuelas".
"A mi familia le dije que esto me saca de mi zona de confort completamente. Nos pedían cosas que no estoy acostumbrada. Es otra concepción, yo tengo una concepción social. Es tremendo. Estoy agradecida porque me abrió un montón de puertas", añadió.
Finalmente, describió cómo fueron los primeros encuentros con las mujeres de Barrio La Loma. "Con las chicas entre 16 y 20 empezamos con talleres y hubo recepción muy buena. Fuimos por parte. Exploramos sus experiencias, cómo fue para ellas atravesar su ciclo menstrual, qué información tienen y cuál no, a partir de este pasito a pasito, las chicas se abrieron muchísimo y fueron receptoras de la información con una profesional. Están entusiasmadas. La recepción fue muy buena porque empezamos de a poco, no fuimos a abrumarlas".