El pasado viernes, la Justicia falló en contra de un hombre que abusó de su hija desde los once años. La joven había denunciado a su padre en reiteradas oportunidades: el hecho se pudo constatar a partir de que ella había quedado embarazada y el ADN del niño arrojó resultados contundentes: el embarazo se había producido por las violaciones mencionadas y se condenó al acusado. Sin embargo, la defensa del imputado pide que la joven sea peritada y vuelva a declarar.
Sobre el caso habló Matías Broggi, fiscal del Ministerio Público de la Acusación, en diálogo con Buen Santa Fe. "Nosotros estamos yendo a la Corte pese a que ya hay una condena de 19 años del imputado. Esto se basa en dos situaciones muy distintas: nuestro pedido venía previo al juicio y, durante el inicio, la defensa plantea, en su alegato de apertura y clausura, la invalidez del juicio fundado en que la víctima no fue peritada. Venimos de una resolución de un juez de primera instancia que había ordenado peritar a la víctima para ver si estaba en condiciones de declarar o no en un juicio. Esto en un contexto particular de este caso que había denunciado a su padre de haberla abusado a los once años en una causa que se resolvió por lo que se denominaba 'un auto de falta de mérito'. Es decir, la justicia entendió que no contaba con elementos para llevar la causa a juicio".
Y continuó relatando el suceso: "Luego se reestablecen las visitas de esta niña a su padre, lo cual da oportunidades a que su padre continúe abusándola: ella queda embarazada a sus 15 años. Un embarazo que detectaron cuando estaba muy avanzado: cuando lo detectaron, la víctima se ve obligada a contar lo sucedido. Le cuenta a su madre que esto venía de abusos reiterados por parte de su padre. Además, tenemos que tener en cuenta que la niña de aquel momento, hoy ya una adulta, tenía que convivir con el hijo fruto de estos abusos: luego de cinco años de la denuncia, lo que se está pretendiendo es peritartarla para ver si puede declarar en juicio pese a que se encuentra con una Cámara Gesell y un ADN que se realiza en función de la criatura".
Sobre el recurso al que intenta acudir la defensa, Broggi explicó: "nosotros tenemos un código procesal que no contempla la situación particular de estos casos. Se está utilizando una herramienta pensada para testigos en estado terminal, entonces no es adecuada para el caso por más que hay estándares internacionales que mandan a no revictimizar. Además, en un contexto donde tenemos defensas muy pocos formadas en género y niñez. En este caso, el defensor sostuvo siempre que el relato de la víctima no era creíble: que si estaba siendo abusada como ella dice, que no se explicaba por qué ella seguía yendo al domicilio de su padre, una situación que era revictimizante planteársela. Estamos hablando de una niña que tenía menos de 15 años al momento de ser sometida a los abusos. En este sentido, se pone continuamente en tela de juicio hasta dónde están los derechos del imputado y hasta dónde están los de la víctima".
Al respecto de cómo continuaría la situación, señaló que "una de las posibilidades, que es la que nos esforzamos en marcar, es que la causa es abstracta que perdió todo sentido porque el juicio se hizo y la víctima no fue llevada a declarar. Entendemos que no es así porque hay un planteo invalidatorio de parte de la defensa: si la resolución quedaría firme, no se habría cumplido y habría que invalidar el proceso para cumplirlo. Si la Corte de la Nación hace lugar a nuestro planteo, debería dar vuelta esa decisión, impedir que se perite a la víctima, que declare en juicio y cerraría la puerta a este planteo invalidatorio que se funda en eso".
"Podría sentar un precedente. Por lo menos, sentaría las bases de cómo hay que interpretar con perspectiva de género y con una perspectiva de los derechos a niños, niñas y adolescentes casos como el que se está llevando a la Corte de la Nación", cerró Broggi.