"Veo que mi papá se desvive y otras personas hacen como si nada", dijo la hija de Poletti

El arribo de la pandemia puso al director del Hospital Cullen en el centro de la escena, lo que ha llevado a que se modifique radicalmente su vida cotidiana. “Creo que se cansa, pero es lo que lo potencia”, dijo su hija María Josefina. “Cuando uno se cansa, tiene el cable tierra acá”, marcó Poletti.


18 jun, 2021 09:13
Buen Santa Fe: "Veo que mi papá se desvive y otras personas hacen como si nada", dijo la hija de Poletti

Desde que el personal de salud ha debido comenzar a batallar contra el coronavirus, sus jornadas laborales han ganado en intensidad y duración. Sin embargo, como al común de la sociedad, sus vidas cotidianas también han sido modificadas. Y, si esto le ocurrió al enfermero menos trascendental, la cosa se profundiza si hablamos del director del Hospital Cullen, Juan Pablo Poletti. En diálogo con Buen Santa Fe, él mismo se encargó de detallar su día a día, aunque para aseverar esto lo acompañó su hija María Josefina.

Pese a que fue quien estuvo a su lado en la nota, María Josefina no se dedica a la Medicina: “estoy estudiando Ingeniería Industrial en la UNL. Lo pensé en algún momento, pero no es lo mío”, dijo. Aunque Juan Pablo se mostró satisfecho porque “la segunda está en 4to del colegio y cree que va a estudiar Medicina: veremos cuando termine quinto”. Y recordó su experiencia: “a mí me picó cuando papá trabajaba, no fuimos muchos: de siete hermanos, fuimos yo y mi hermano menor que es oculista. Fuimos los dos únicos médicos. A veces los hijos ven la vida que llevamos y no saben si quieren y otros se enamoran, como me pasó a mí”.

Sobre cómo transcurre el día a día en la casa, María Josefina manifestó que “es difícil que papá esté trabajando de 8 a 14 en el hospital y después en casa con el teléfono, atendiendo a cualquier hora. Estar en la cena o mirando una peli y tenga que ir desde casa al hospital. Es como que muchas veces está en casa, pero no está: está pensando o haciendo otra cosa directamente”. Para Juan Pablo, son situaciones normales que se agravaron por la pandemia. Tal es así que rememoró cuando se perdió el cumpleaños de una de sus hijas luego de que seis salas del Hospital se hayan quedado sin gas. “Son cosas que no tienen días y horas: la familia se acostumbra a convivir más allá de caras o reproches. Sin dudas que la familia trabaja a la par de uno”, señaló.

Pero los cambios no solamente se dieron en el interior del domicilio, también en el afuera. “Si estamos caminando por la calle lo saludan o felicitan: lo que le den a él, me llega a mí. Aunque sea difícil, esos reconocimientos o mimos siempre ayudan y son un empujoncito a no querer aflojar y querer seguir. Muchas veces él no se da cuenta: la gente se da vuelta, nos mira y dice ‘es el doctor’. Es como un famoso”, graficó María Josefina.

Los Poletti están más atravesados por el deporte que por la medicina -“Si juega una de la familia al hockey vamos a verlos: el amor al club es de los seis”-, dijo Juan Pablo; pero pese a que María Josefina no se dedicó a la Medicina, participa de una iniciativa que no es exenta a la materia: forma parte de un grupo de donantes voluntarios. “Empecé con una señora del Hospital: intentamos formar un grupo de jóvenes que donen sangre. Siempre es bueno que, aunque no tengan familiares enfermos, donen. Es una forma de acompañarlo dentro del hospital desde mi lugar y también hacer algo que me gusta”, describió.

Además, María Josefina puntualizó en cómo afecta el cansancio en su papá. “Yo creo que se cansa, pero muchas veces es lo que lo potencia, lo que le da más fuerza para seguir haciendo cosas”, señaló. “Cuando uno llega cansado o agobiado, inmediatamente tiene el cable a tierra acá. A veces con una sonrisa, abrazo, algún tipo de cariño, tratan de pensar en positivo y seguir para el otro día volver a batallar”, añadió Poletti.

La influencia de Juan Pablo a sus hijos es transmitida de manera directa. De hecho, María Josefina manifestó la impotencia que siente cuando, por un lado, observa el cansancio de su papá y, por el otro, a personas que no respetan los protocolos. “Me pasa que lo veo a mi papá que llega a cualquier hora cansado y te da impotencia. Lo veo que se desvive y otras personas hacen como si nada. Desde mi lugar intento ayudar cuando me junto con mis amigos, hacer cumplir los protocolos y hacer un mínimo esfuerzo”, contó. Además, el director del Cullen complementó esto contando una infidencia: sus hijas son quienes analizan sus redes sociales y leen los comentarios que reciben sus declaraciones para luego analizarlas en la mesa.

En vísperas al Día del Padre, para los Poletti será tratar de modificar mínimamente la cotidianeidad. “En mi casa, lo que estuvimos haciendo es intentar buscar festejar desde lo chiquito: pedir un postre, tomar una cerveza. Empiezan los preparativos por ese lado desde casa y, aunque seamos poquitos, festejar desde ese lado”, adelantó María Josefina. Juan Pablo lo profundizó: “la pandemia nos llevó a que hace 15 meses estamos los seis en casa salvo cuando hay un acontecimiento en el hospital. La idea es que el Día del Padre no sea igual. Le buscamos la vuelta dentro de casa para que sea algo diferente y dando el ejemplo: hoy lo importante es cuidarnos y los que tienen padres mayores, cuidarlos. Si nos liberamos de los cuidados, son siempre fechas que nos han traído brotes. A la semana siguiente tuvimos casos”.

Finalmente, dejó un mensaje para el personal de salud que no podrá participar de las celebraciones por el Día del Padre y recordó el paso de uno de los conductores del programa, Ángel Cappelletti, por el Hospital Cullen luego de haber estado internado casi dos semanas por coronavirus. “Pasé a saludarlo cuando estuvo internado y realmente mi agradecimiento. La pasó mal y se aguantó lo que le pudo ofrecer el hospital que, a veces por esta situación de camas, no pudo estar en una habitación doble: nunca se quejó ni pidió que lo cambiaran. Una humildad terrible. Como paciente, realmente fue excelente hasta que le tocó poder recibir el alta. De mi parte, quiero agradecer a todos los padres que les va a tocar trabajar el domingo y no va a poder estar haciendo el asado, va a estar en la guardia, en la terapia. Mi reconocimiento y agradecimiento a ellos”.

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