La Municipalidad, mediante la Dirección de Control, ejecutó una inspección integral en una panadería del barrio Barranquitas Sur, resultando en el cierre inmediato del local y la destrucción de una importante cantidad de alimentos. El procedimiento fue el desenlace de un reclamo formal ingresado por el Sistema de Atención Ciudadana, una herramienta clave para la fiscalización urbana en la ciudad.
Irregularidades administrativas e higiénicas
Al ingresar al establecimiento, los agentes municipales y el personal de la Dirección de Seguridad Alimentaria confirmaron un panorama crítico. El comercio no contaba con la documentación habilitante mínima para operar legalmente.
Más allá de lo administrativo, el foco de preocupación se centró en las condiciones de elaboración. Según el acta oficial, el inmueble no cumplía con las exigencias higiénico-sanitarias básicas, lo que representaba un peligro directo para quienes consumían sus productos.
Ante la gravedad de los hallazgos, las autoridades dispusieron la clausura preventiva del local. Como medida de seguridad inmediata, se procedió al decomiso de 260 kilogramos de mercadería que no estaba en condiciones de ser comercializada.
Siguiendo los protocolos de Gestión de Residuos de la ciudad, los alimentos incautados fueron trasladados al relleno sanitario para su destrucción total. Las actas de infracción labradas detallan:
- Ausencia de habilitación municipal.
- Falta de higiene en áreas de producción y venta.
- Incumplimiento de normativas de tratamiento de residuos.