Estos pescadores fueron claves para lograr el hallazgo de ambos cuerpos, en momentos que se estaba por suspender la búsqueda debido a la falta de luz natural en la zona.
Fueron encontrados prácticamente en el mismo lugar en dónde desaparecieron, en un pozo de aproximadamente 5 metros de profundidad.
"De donde desaparecieron, estaban a uno o dos metros de distancia" contó Carlos , uno de los baqueanos que colaboró en la búsqueda.
Es una zona de pozos que pueden ser fatales si la persona que ingresa al agua no sabe nadar.
Carlos dijo que está todo dragado el río, por lo cual está lleno de pozos, por lo que pidió a la gente que no se confíe ante la bajante del río.