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Estudian el fondo de la Setúbal para conocer el origen de 100 mil años
Un grupo de arqueólogos trabaja en la zona de la Laguna Setúbal, buscando rastros de civilizaciones indígenas. Pero, al mismo tiempo, hay un grupo de profesionales que pertenecen a la Facultad de Ciencias Hídricas, que hace tiempo vienen estudiando el sedimento y la tonalidad de la laguna.
Este grupo comenzó a realizar estudios geoeléctricos para conocer que hay debajo de la Setúbal.
"Lo que estamos haciendo es un perfil del suelo de la Laguna Setúbal" dijeron desde el Instituto Nacional del Agua. Son investigaciones tendientes a determinar la profundidad de la arcilla o la del agua.
Mediante un software, se inyecta electricidad debajo de la arena, se lle lo que vuelve al lector y esa diferencia daría un perfil de lo que está bajo el suelo.
En la perforación de 17 metros se extrajo una muestra de sedimentos por cada metro de profundidad, a fin de obtener –a través de análisis que se realizarán en Singapur– la edad exacta en que el sedimento se depositó.
“Hasta el momento, las arenas fosilíferas que pudimos analizar en este sitio nos permitió inferir la edad aproximada de los sedimentos a partir de la antigüedad de los restos fosilizados de animales extintos, alojados en esas arenas. La idea ahora es conocer exactamente cuándo se depositaron esas arenas, lo que permitirá, a su vez, conocer con precisión cuándo vivieron tales animales en este ambiente”, explicó Pía Fernández, docente de la FICH-UNL y becaria del CONICET.
Según la investigadora, para analizar la distribución de los sedimentos en el subsuelo existen diferentes técnicas, entre ellas, las perforaciones –que son estudios directos y puntuales sobre el suelo– y luego métodos geofísicos, como los que se obtienen por los sondeos eléctricos, midiendo la resistividad de los sedimentos al paso de la corriente eléctrica, o la emisión de ondas electromagnéticas de banda ultra ancha a través de un georradar.
“Las técnicas que vamos a emplear en la próxima instancia de la investigación son similares a las tomografías u otros estudios de diagnóstico por imágenes utilizados frecuentemente en medicina, dado que permiten obtener una imagen del subsuelo con distintas receptividades, que luego se interpretan geológicamente”, amplió Fernández.
Cabe destacar que esta perforación no hubiese sido posible sin el equipo de la consultora de ingeniería Justo Domé y Asociados, que brindó el servicio de manera altruista. “Valoramos especialmente los grupos de profesionales de investigación de la UNL y creemos en la articulación de lo público y lo privado, donde cada uno aporta lo que mejor sabe hacer”, señalaron desde la empresa, que posee sedes en Paraná, Santa Fe y Rosario.