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La Casa Francisco Javier de la Rosa ayuda a personas con adicciones
La Casa Francisco Javier de la Rosa es un espacio de contención, donde jóvenes adictos se recuperan de su problemática de consumo. Junto a la Asociación Civil del Buen Samaritano, fue inaugurada hace poco tiempo, y cuenta con 7 jóvenes en tratamiento.
"La gente se encuentra con el abrazo fraternal del señor, con la misericordia del señor. Uno cuando viene de la mala vida, viene sin esperanza, con todo perdido. Acá nosotros hacemos ese trabajo que el señor fue haciendo con nosotros: recibirlos con un abrazo, al hijo pródigo recibirlo con amor y empezar a despertar esa vida que se fue perdiendo en el consumo", afirmó Pablo Zuska, coordinador de la entidad y ex adicto.
El proceso de recuperación lleva poco más de un año. Está atravesado por etapas que la persona adicta debe transitar para lograr su recuperación. "Esta es la primera etapa, se llama obediencia y disciplina, donde se busca que el joven empiece a recuperar sus valores, a tener una vida ordenada, donde pueda ser obediente y disciplinado", contó Zuska.
El coordinador de la Casa de Francisco Javier de la Rosa agregó que la segunda etapa es la de discipulado, donde se aprende a vivir a la manera de Jesús; en tanto la tercera es de sanación interior. "Después viene la reinserción social que son también otros tres meses donde ellos elaboran su producto de panificación o rotisería y lo salen a vender a la calle o en emprendimientos que tiene la obra. La última etapa es el proyecto de vida, donde ellos proyectan qué van a hacer cuando finalicen el tratamiento", añadió.