La vecinal está ubicada en Zavalla al 7100 y es la quinta vez desde que empezó la cuarentena que es objeto de robos y vandalismo.
"Es indignante, pusimos rejas nuevas, más seguridad y entran igual" contó con mucho dolor Juan Carlos Vender, presidente de la vecinal.
Se llevaron palas y algunos elementos de valor, pero lo más preocupante son los múltiples destrozos que produjeron los delincuentes en el interior de la sede vecinal.
Rompieron los caños de gas y candados impidiendo que pueda funcionar la copa de leche, por lo menos hasta que reparen el daño.
Como sucedió ya con otras vecinales, será el tiempo de empezar de nuevo y tratar de reconstruir la sede de la institución.