Son momentos que generan mucho dolor e impotencia para toda la comunidad de la Capilla San Gerónimo. Los delincuentes ingresaron por una ventana y, no conforme con robar elementos vitales para la copa de leche, vandalizaron un auto propiedad del Arzobispado.
La inseguridad y el abandono son dos constantes en el barrio Centenario sumado al descontrol que ha generado esta situación de pandemia, afirmó el párroco Juan Carlos Barria.
Según el sacerdote, es muy llamativo que la capilla está ubicada a 20 metros de la subcomisaría del barrio, lo que motiva el reclamo al estado de una mayor seguridad para los habitantes.
Barria pidió la posibilidad de instalar un destacamento o una comisaría más grande en la zona.