Información General
Una familia de tránsito que se animó a la cuarentena
"Se adaptaron lo más bien", cuenta Carlos.
"Brindamos contención, afecto, salud y diversión", agrega Horacio.
Para los más pequeños, de 1 año y 8 meses, "esto es mejor que un jardín de infantes. Tienen el estímulo de nuestros chicos más grandes".
Los más grandes tienen 3, mellizos de 4 y una nena de 6, Alma, quien estuvo atenta toda la entrevista, disfrazada de Super Girl.
"Estamos, además, en revinculación con sus madres", explica Horacio.
Ambos trabajan, comparten con los chicos sus dos computadoras y, además, Carlos cursa virtualmente el último año de la carrera de Psicología.
Una pareja solidaria que no le tuvo miedo a la cuarentena. "Los primeros 60 días estuvimos solos, pero a partir del día 60 lograron conseguir un permiso para recibir asistencia de la hermana, la mamá y la tía de Carlos", agrega Horacio.
¿La clave? "Estar tranquilos para transmitirles tranquilidad", relatan. Hacen gimnasia, salen a correr o, simplemente, suben y bajan la escalera.
La creatividad, otro factor
"Hacemos pijamadas, comemos en el balcón, bailamos", cuentan. Cada día, Carlos y Horacio buscan que la rutina en cuarentena no sea tal. Mientras tanto, los chicos la pasan bien.
Los fines de semana descomprimen con las salidas de los chicos: los cuatro mayores salen con Carlos, mientras Horacio se queda en casa con los más pequeños.
"Aún en este período de zozobra y de pandemia, cada uno algo puede hacer. Pensamos que esto era lo que nos correspondía. Ojalá con esto estimulemos a otros", concluye Horacio, quien cierra la entrevista: "Estamos felices".