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Vecinos de Barrio Santa Lucía en alerta: una ola de robos que no cede
En el corazón del Barrio Santa Lucía, una creciente ola de robos ha sembrado la intranquilidad entre sus vecinos, quienes aseguran que todos han sido víctimas de delitos en las últimas semanas. Las cámaras de seguridad instaladas en varias viviendas han capturado las imágenes de un delincuente que, con descaro, se adentra en los patios de las casas, llevándose cualquier cosa que encuentre a su paso. Desde ropa hasta bicicletas y otros artículos de uso diario, nada parece estar a salvo en este sector de la ciudad.
Los vecinos de la calle Corrientes al 3.700 narran con frustración cómo los robos se han vuelto una rutina casi diaria. "No hay día en que no escuchemos sobre alguien que ha sido víctima de un robo," comenta una residente que, por temor, prefiere no revelar su identidad. La sensación de indefensión crece, especialmente ante la escasa iluminación que caracteriza las calles con dirección de circulación sur-norte. Este escenario sombrío facilita la tarea de los delincuentes, quienes se mueven con mayor libertad en la penumbra.
A pesar de que muchos hogares cuentan con alarmas comunitarias e individuales, estas medidas no han sido suficientes para detener el avance delictivo. "Las alarmas suenan, pero para cuando alguien logra salir o reaccionar, ya es demasiado tarde," agrega otro vecino. El modus operandi del ladrón es rápido y efectivo, dejando a los residentes con una sensación constante de vulnerabilidad.
Otro punto crítico que los vecinos han señalado es la ineficiencia en la respuesta policial. Hacer una denuncia en la comisaría local puede tomar hasta tres horas, una espera desesperante que desanima a muchos de ellos a formalizar sus quejas. "No podemos perder tanto tiempo para que después no pase nada," se lamenta un habitante de la zona.
La falta de agentes en la dependencia policial es una de las causas de este retraso, sumado a la alta demanda de atención por la creciente criminalidad en el barrio. Esta situación genera un círculo vicioso: la demora en la respuesta policial alienta a los delincuentes, quienes operan con mayor impunidad.
La comunidad de Barrio Santa Lucía está clamando por soluciones que puedan devolverles la tranquilidad perdida. Entre las sugerencias planteadas, se incluye el refuerzo de la presencia policial en las calles, la mejora de la iluminación pública y la instalación de más cámaras de seguridad que puedan disuadir a los criminales. No obstante, los vecinos coinciden en que es necesario un cambio más profundo, que implique una acción coordinada entre las autoridades y la comunidad para crear un ambiente más seguro.
"Estamos cansados de vivir con miedo," expresa uno de los vecinos, resumido el sentir generalizado. La esperanza de estos habitantes es que su voz sea escuchada y que, finalmente, se tomen medidas efectivas que pongan fin a esta ola de robos que ha alterado su vida cotidiana.