Un sueño hecho realidad para toda la comunidad del barrio San Agustín II. Si bien la escuela Santa Mónica está cerrada desde marzo, finalmente ayer pudieron inaugurar la cocina propia, gracias la donación de diferentes entidades y del estado.
Hasta ahora, los chicos debían trasladarse a otro comedor que está ubicado a muchas cuadras de la institución para buscar los alimentos. Esta realidad a partir de ahora ha cambiado.
El proyecto contempla también la construcción del comedor en el lugar, aunque para eso falta la obtención de más recursos. "A los pobres hay que darles siempre lo mejor" dijo el padre Axel Arguinchona, uno de los artífices fundamentales de este proyecto.
Se trata de un proyecto mancomunado en dónde también intervendrán la municipalidad para la reparación de las veredas y aportes del gobierno provincial que acompañará con fondos para las obras.