Desde ese momento, su madre - Graciela Brondino - inició un inédito camino de lucha en búsqueda de justicia, el cual vio sus frutos once años después, cuando los autores del hecho recibieron sus respectivas condenas. Sin embargo, este proceso fue arduo, y es difícil hablar de justicia cuando, como lo indica la misma Graciela Brondino, "una justicia que llega tarde no es justicia". EI proceso además sentó precedentes muy importantes, como por ejemplo el de que familiares de la víctima puedan constituirse como querellantes en un juicio ante un menor, ya que uno de los autores del hecho tenía esa condición etaria al momento del suceso.
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A 13 años del crimen de Marianela Brondino presentan un documental en la Legislatura
Bajo el título de Un día a la vez. El camino de Graciela Brondino, la legislatura santafesina presentará este documental a partir de las 16 horas que describe el largo y complejo camino que tuvo que recorrer la mamá de Marianela para lograr el esclarecimiento de la muerte de su hija, el 3 de mayo de 2010. El documental es de la autoría de Guido Povolo, cineasta santafesino.
La fecha coincide con la declaración de esta jornada como el Día Provincial de la Víctima, proyecto de la autoría del diputado Oscar Martínez y que se sancionó con fuerza de ley el año pasado.

Martínez, autor del proyecto aseguró que “la lucha de Graciela Brondino es emblemática, y a la vez nos pone ante un dilema. Por un lado, no podemos dejar de reconocer y admirar la fortaleza, persistencia, inteligencia y demás virtudes que movieron a una madre atravesada por el dolor a ir decididamente detrás de la justicia que su hija merecía, una justicia injusta, puesto que nada repara en ningún caso una vida que se ve terminada de manera violenta. Por el otro, sin embargo, debe llamarnos a la reflexión que una persona deba transitar por todo esto para lograr que los responsables paguen por el delito cometido, más aún cuando - como en este caso - las evidencias de lo sucedido están claramente documentadas. Evidentemente, tenemos un sistema penal - y un sistema institucional en general - que no está diseñado para velar, primeramente, por la prevención y, en segundo lugar, por los derechos y garantías de las víctimas del delito. Por lo contrario, tenemos un sistema que rápidamente intercede en favor de los imputados, y deja a las víctimas a la merced de sus propias posibilidades, que siempre son escasas porque nadie está preparado para que le suceda algo así.”