La falta de mantenimiento, como por ejemplo que las columnas estén corroídas, hace que las mismas terminen cayéndose, además de los constantes sabotajes a los tableros eléctricos, que están al alcance de todos. No solamente el problema es que los focos se queman.
Todo esto conlleva además a que el lugar sea propicio para hechos de inseguridad como robos y arrebatos y que además no puedan transitarlo los vecinos a determinada hora. Las imágenes hablan por sí solas y muestran el paisaje de cómo luce uno de los principales pulmones verdes de la ciudad.
