Soportando temperaturas bajo, en la base más austral del país, un grupo de 22 argentinos trabajan en investigación totalmente alejados de sus familias.
Salieron en el mes de enero desde el Puerto de Buenos Aires, tras 24 días de viaje, a bordo del rompehielos Almirante Irizar.
Quienes están allí le dan sustento a las actividades científicas y responden también a reafirmar los derechos de soberanía sobre el continente.
Trabajan en diferentes temas y en coordinación con otros países en temas como sismología, geodesia y los sondeos sobre la evolución de la capa de ozono, midiendo los gases estratosféricos.
Por 4 meses no conocen prácticamente lo que la luz solar y tampoco los ha afectado la pandemia ya que están absolutamente aislados.