La jornada empezó de la peor manera para las empleadas. Un sujeto ingresó para realizar una jugada y sacó un arma de fuego.
Luego de encerrar en el baño a las dos empleadas se llevó la recaudación. Las mujeres jamás sospecharon que se iba a producir el robo por el aspecto del delincuente.
Ambas describieron la situación como muy violenta y agregaron que entraron en shock nervioso.
Coincidieron también que no se puede trabajar sin tranquilidad ante la recurrencia de estos hechos delictivos.