Las restricciones van a continuar y los propietarios de las estaciones de servicio ven con incertidumbre el futuro.
Esperan que haya una reactivación de la economía en un sector que aseguran está con la cadena de pagos cortada.
Alberto Boz asegura que la caída de ventas en la provincia llega al 90% con respecto a lo que se vendía antes de la cuarentena.
La ayuda de los ATP funcionó para el sector como un paliativo pero no alcanza a cubrir la caída en las ventas.
Los estacioneros consideran que sería clave para el sector reducir los aportes patronales e intentar reactivar el turismo interno para que haya más movimiento.