El centro de día Burburinho realizó su 11ª marcha para visibilizar la discapacidad

La institución santafesina volvió a movilizarse desde su sede en barrio Sur hasta la Plaza de Mayo, frente a Casa de Gobierno. Reclaman inclusión, condiciones dignas para salidas recreativas y una actualización de aranceles que sostenga su trabajo diario.

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Este viernes, el Centro de Día Burburinho de la ciudad de Santa Fe llevó a cabo su 11ª marcha anual en defensa de los derechos de las personas con discapacidad profunda. La movilización partió desde la sede de la institución, ubicada en barrio Sur, y llegó hasta la Plaza de Mayo, frente a Casa de Gobierno, con el objetivo de visibilizar las dificultades que enfrentan diariamente sus concurrentes.

“Realizamos esta marcha todos los años en agosto, por el mes de las infancias. Hoy nuestros niños ya son jóvenes adultos, pero seguimos peleando por sus derechos, como siempre. Y hoy más que nunca”, expresó una de las responsables del centro. La movilización fue presentada como una fiesta con alegría, pero cargada de demandas estructurales que, aseguran, no han sido atendidas durante años.

Uno de los principales reclamos gira en torno a la falta de infraestructura accesible, especialmente en espacios públicos. “Nuestros chicos requieren asistencia total: muchos no controlan esfínteres, usan pañales y cuando salimos a paseos o actividades recreativas, no hay cambiadores adecuados. Solo hay para bebés, y eso es una lucha que traemos año tras año”, explicaron desde Burburinho.

La institución, que atiende actualmente a 40 personas con edades que van desde los 8 hasta los 72 años, trabaja con una población históricamente excluida: personas con discapacidad severa que necesitan acompañamiento permanente. “Nuestros concurrentes no solo necesitan cuidados físicos, también necesitan contención emocional y un espacio donde se los valore como sujetos de derecho”, destacaron.

A pesar de que Burburiño no enfrenta un riesgo de cierre, como ocurre con otras instituciones del país, sus responsables advirtieron sobre el problema de aranceles desactualizados. “El último incremento fue mínimo. Acá se cubre todo: alquiler, transporte, almuerzos, materiales. Nosotros seguimos funcionando, pero con muchísimo esfuerzo”, explicaron.

Una de las madres presentes relató cómo su hijo, de 27 años, con microcefalia, parálisis cerebral y epilepsia, encontró en Burburiño un lugar de contención real. “Él pasó por varios centros, pero después de los 18 años ya no lo recibían. Acá encontró su lugar, y yo encontré tranquilidad”, contó.

Desde la institución remarcan que la marcha no es solo una acción simbólica, sino un proyecto institucional que busca poner en agenda la necesidad de políticas públicas inclusivas, especialmente para aquellas personas con mayores niveles de dependencia. “Estamos acá por ellos, por sus derechos. Y seguiremos marchando, todos los años, hasta que sean reconocidos como corresponde”, concluyeron.