El gobierno de Santa Fe confirmó que en mayo de 2027 quedará inaugurada “El Infierno”, la nueva cárcel de máxima seguridad destinada a alojar narcotraficantes, sicarios y detenidos de alta peligrosidad. El complejo se construye en la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero y contará con una inversión provincial superior a los $143.000 millones.
El establecimiento tendrá capacidad para 1.152 internos distribuidos en celdas individuales bajo estrictos controles de vigilancia y aislamiento.
Pullaro: “Más control en las cárceles es más control en las calles”
El gobernador Maximiliano Pullaro sostuvo que la obra forma parte de una estrategia integral de seguridad pública impulsada por su gestión.
“El control efectivo de la población detenida permite también tener mayor control sobre las calles”, afirmó el mandatario, quien remarcó que cada preso alojado en “El Infierno” permanecerá en celdas individuales y solo podrá compartir espacios comunes en grupos reducidos.
Además, indicó que en el mismo predio se construyen otras dos cárceles con capacidad para cerca de 1.950 detenidos cada una, con el objetivo de ampliar el sistema penitenciario provincial.
Cómo será “El Infierno”
El complejo penitenciario estará compuesto por cuatro módulos y un edificio central de administración. Tendrá un doble muro perimetral de 10 metros de altura y 1.800 metros de extensión, junto a pasarelas de vigilancia, torreones y una torre principal de 36 metros con visión panorámica.
Cada módulo dispondrá de 24 pabellones con celdas individuales de hormigón premoldeado distribuidas en dos plantas.
Además, el penal incorporará boxes individuales para visitas mediante mamparas, atención sanitaria intramuros, sala de conferencias y helipuerto.
Un nuevo modelo penitenciario
El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, aseguró que la obra marcará “un punto de inflexión” en la arquitectura penitenciaria regional y sostuvo que podría transformarse en modelo para otros países de América Latina.
Por su parte, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, explicó que el diseño del penal fue pensado para impedir que líderes criminales continúen organizando delitos desde prisión mediante mayores niveles de aislamiento y control permanente.