Un miércoles que parecía uno más en Rafaela terminó con un susto en una escuela del barrio Villa Dominga. Todo empezó cuando una docente de la Escuela N° 1136 Paul Harris, ubicada sobre Ciudad de Esperanza al 1400, notó algo raro: un alumno de apenas 11 años tenía un objeto sospechoso en la cintura.
La reacción fue inmediata. Se activó el protocolo de seguridad y, en minutos, la situación movilizó a la policía de la Unidad Regional V. El ambiente se puso tenso, como era de esperar: nadie sabía con qué se iban a encontrar.
¿Qué llevaba el chico?
El misterio se resolvió rápido. El arma que llevaba el nene era de juguete, aunque estaba envuelta en cinta aisladora negra, lo que la hacía parecer mucho más real de lo que era. Por suerte, el chico entregó el objeto de manera voluntaria y todo quedó en un gran susto.
Un clima que preocupa
Este no es un caso aislado. Es el tercer episodio similar en apenas tres días en Rafaela. Hace poco, en otra escuela de la ciudad, un joven de 19 años fue detenido por llevar una picana eléctrica. La preocupación crece entre docentes, familias y autoridades, que buscan entender qué está pasando y cómo evitar que se repita.
Por ahora, la buena noticia es que nadie salió lastimado y todo terminó en calma. Pero el tema sigue sobre la mesa y deja una pregunta abierta: ¿cómo hacemos para que las escuelas sigan siendo espacios seguros para todos?