Según la UKRA llama la atención la catarata de incrementos cuando se supone que los precios de los servicios están congelados en alusión a los servicios públicos, el combustible, las moratorias provinciales y municipales y el valor estable del dolar.
Los kiosqueros afirman que se encuentran ante una encrucijada por que si no aceptan los incrementos, los proveedores no les entregan la mercadería.
Por otra parte cuando los aceptan deben trasladarlos indefectiblemente a los precios finales con el lógico impacto para los consumidores.