Noticias
Nueva nocturnidad: los bailes en el centro del debate
Continúa la ronda de consultas que realizan los concejales de la ciudad acerca del proyecto de nueva Ordenanza de nocturnidad. Este miércoles, la mirada estuvo puesta en lo que ocurre en los clubes Villa Dora y República del Oeste, con sus tradicionales bailes.
Los ediles mantuvieron sendos encuentros con autoridades de ambas instituciones y posteriormente recibieron a vecinos de las zonas de influencia de dichos establecimientos.
El presidente de la primera entidad mencionada, Adrián Ramseyer, explicó que la postura fue "defender nuestra posición" haciendo hincapié en "la tradición que tienen los bailes" y "el fin benéfico" de los mismos.
"Tuvimos quejas de los vecinos, algunas aceptamos, otras no tanto y otras no aceptamos", sostuvo el dirigente.
A su vez, Ramseyer se refirió a cuestiones que el club modificó por requisitorias anteriores. "Cambiamos todas excepto dos que no son potestad nuestra", dijo.
En ese sentido, indicó que la presencia de "trapitos" y situaciones que se dan cuando salen quienes concurren a los bailes "nosotros no las podemos controlar".
"Ya insonorizamos, no pasan más autos con la música fuerte, la gente no puede comprar la entrada y quedarse afuera. Para insonorizar gastamos una fortuna y ahora tendremos que gastar siete veces más para climatizar. Pero lo tomamos como una inversión porque queremos que los bailes sigan y molestar lo menos posible", concluyó.
A su turno, el presidente de República del Oeste, Guillermo Govone, consideró necesario revisar los horarios que establecería el proyecto en análisis. "Los días y horarios que nos pauta la nueva Ordenanza va en contra de la actividad que nosotros desarrollamos y es inviable", señaló.
"Si a las 2 de la mañana salen mil personas va a ser contraproducente para lo que se quiere solucionar", completó.
Propuesta "mejorable"
En el encuentro, los vecinos que viven en cercanías de ambos clubes expusieron sus vivencias y pusieron sobre la mesa las cuestiones que les preocupan.
En ese sentido, enfatizaron acerca de los ruidos que se producen por los bailes y cuando estos finalizan.
"Nosotros hacemos hincapié en que Villa Dora es un local bailable con capacidad para 1200 personas y está ubicado en un lugar poblado, cuando los boliches de más de 300 personas deben salir del ejido urbano. Es decir que triplica la cantidad", indicó uno de ellos.
"Las obras de insonorización atenuaron pero no solucionaron el problema. Porque cuando hay música en vivo, los vecinos siguen escuchando y sintiendo las vibraciones", agregó otra de las asistentes.