En algunos casos, los propietarios de los peloteros ya han tomado la decisión de cerrar debido a que llevan dos meses de inactividad.
Sin ingresos, deben afrontar los gastos de alquiler de salones muy grandes y el pago de los impuestos y servicios.
Los dueños de los peloteros estiman que entre 15 o 20 personas por cada local trabajan y se ven afectados por la inactividad.
Intentan elaborar un protocolo para trabajar pero son saben que será una de las últimas actividades en habilitarse.