El sábado por la noche, autoridades de seguridad se hicieron presentes en el bar Kika de Rosario, más específicamente en Urquiza al 1500. Vecinos alertaron al 911 sobre ruidos molestos y, cuando los agentes llegaron al lugar, se encontraron con que había casi cinco veces más de la capacidad permitida.
En diálogo con Telefe Noticias, Carolina Labayrú, Secretaria de Control y Convivencia de Rosario, contó detalles de la situación. “Nos ingresó un reclamo por ruidos molestos. Cuando el móvil se acerca al lugar, constatan que en la vía pública había gente. Obviamente, estas personas al ver el arribo de móviles de la policía, se meten en el interior del local y no nos dejaban ingresar. Se hace la consulta con el fiscal, quien da instrucciones de ingreso. Se constata que están funcionando con personas que estaban escondidas en patios. Se detuvo al titular del comercio y luego de llevar aprehendidas a todas las personas”.
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Sobre la habilitación del lugar, explicó: “entiendo que está habilitado como cantina. Podría haber estado funcionando como bar: no con el horario ni la cantidad de personas. En contexto de pandemia, solo tiene habilitado para 42 personas. Había 230”.
“Las personas fueron trasladadas en varias tandas a través de móviles de la policía, la guardia urbana y colectivos del servicio público de pasajeros que pasaba vacío a las 3. La policía le pidió si podía colaborar”, cerró.