Un domingo que parecía tranquilo en Santo Tomé terminó en tragedia y conmoción. Pasadas las nueve y media de la noche, la rutina del barrio se vio sacudida por un violento ataque a balazos que dejó a un hombre de 40 años luchando por su vida en plena calle.
El ataque que rompió la calma
Todo ocurrió en Arenales al 2300, justo en la esquina con Castelli. De repente, una ráfaga de disparos y el grito desesperado de los vecinos pidiendo ayuda. Un llamado al 911 alertó sobre una persona herida de gravedad en la vereda de una casa.
Cuando llegó el primer patrullero, la escena era impactante: el hombre estaba consciente, pero bañado en sangre y con heridas que no daban respiro. Apenas podía mantenerse sentado, mientras los policías intentaban contener la situación hasta la llegada de los médicos.
Heridas que estremecen
El primer examen fue contundente: dos balazos detrás de la oreja izquierda, tres en la zona pélvica y dos más en el brazo izquierdo. Las heridas eran tan graves que cada segundo contaba. La urgencia era total.
Minutos después, una ambulancia del servicio 107 llegó al lugar. El médico de guardia no dudó: traslado inmediato al Hospital Cullen, bajo un protocolo de máxima emergencia.
Una carrera contra el tiempo
Al llegar al hospital, la situación era tan crítica que lo llevaron directo al quirófano. El equipo médico trabajó a contrarreloj para estabilizarlo y darle una oportunidad de sobrevivir.