Vecinos de 1° Mayo y Boneo denuncian obras inconclusas que complican el tránsito

Una depresión en el asfalto que data de 2014 genera riesgos para peatones y vehículos, mientras la reparación quedó paralizada por problemas hídricos.


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Los vecinos de la intersección de de Mayo y Boneo enfrentan desde hace más de una década problemas de infraestructura que afectan la transitabilidad en la zona. El conflicto se originó en 2014, cuando se produjo una depresión en el asfalto que, con el paso de los años y el tránsito constante de vehículos pesados, se deterioró aún más, provocando vibraciones en las viviendas y dificultades para circular.

A lo largo de los años, los residentes realizaron infinitos reclamos a la Municipalidad, enviando notas, fotos y llamados al 0800 del municipio, sin recibir respuesta efectiva. El deterioro afectó especialmente a la zona frente al colegio Denis, donde los autos, al detenerse en el semáforo, se desviaban por los daños en la calzada, generando riesgos para motociclistas, ciclistas y peatones.

“Hace un mes vimos con alegría que comenzaron los trabajos: marcaron y midieron la zona y el lunes 27 arrancaron. Pero la alegría duró poco, apenas una semana, porque la obra se detuvo por un problema hídrico que debería resolver la empresa Agua”, relató uno de los vecinos, que señaló la frustración acumulada ante la falta de coordinación entre los organismos municipales.

El problema se agrava en días de lluvia, ya que la depresión en la esquina duplica la profundidad natural y el agua estancada aumenta el riesgo de accidentes. La falta de respeto de algunos conductores y motociclistas que ignoran las vallas de seguridad también expone a los peatones a situaciones de peligro.

La zona concentra además tres escuelas: una de educación especial, una primaria y una nocturna, lo que implica un tránsito constante de personas de todas las edades en horarios matutino, vespertino y nocturno. Los transportistas escolares deben maniobrar con dificultad para el descenso de los alumnos, aumentando la preocupación de los vecinos.

“Entendemos que los imprevistos ocurren, como el hallazgo de la pérdida de agua, pero debería existir un plan B que garantice la seguridad y continuidad de la obra. Llevamos más de 11 años esperando una solución y nos acercan las vacaciones de diciembre y enero sin tener certezas sobre cuándo se retomarán los trabajos”, concluyeron los residentes, cansados de la falta de respuestas oficiales.