Edit Díaz, catequista de la comunidad de la Parroquia de Rincón, contó en diálogo con Telefe Santa Fe: "el Jueves Santo nos damos cuenta: el sacerdote se da cuenta de que no tiene la bandera. Empezamos a investigar, faltaba el cáliz que usamos todos los días, el incensario, dos copones y una patena. No destruyeron".
A partir de esto, detalló que "la comisaría actuó de oficio. Son objetos litúrgicos: estamos hablando de entre 100 y 120 mil pesos para reponer esto. Como medida de seguridad, el sacerdote cierra el templo y la sacristía. De ahí se llevaron los elementos litúrgicos".
"El incensario es una obra de arte histórica. Nunca vamos a reponer el valor. Sin embargo, no tienen valor de reventa porque no es de bronce. Queremos hacer un beneficio para mantener un templo: así se mantienen los templos", lamentó Edit.
A partir de esto, aseguró que cerrarán espacios. "Nosotros tenemos todo enrejado. Estas puertas tienen trabas. Pero la gente tiene que venir: nos vemos obligados a cerrar. La gente quiere tener acceso al templo: no podemos tener al portero, de 84 años, abriendo y cerrando las puertas. Nos generó mucho dolor a la comunidad católica".
"Cerrar el templo es una vergüenza. Significa un dolor enorme para la comunidad. Son objetos litúrgicos: para el cristiano son cosas necesarias", cerró.