"El sábado a la madrugada me avisaron que había entrado a robar y cuando llegamos nos habían desvalijado", así comienza el relato de Nadia Casco, la propietaria de esta pollería ubicada sobre la Ruta 1 que hace poco abrió su negocio con mucho esfuerzo.
"Hicieron un boquete en la vidriera. Quisieron levantar la puerta pero no la pudieron sacar. Cuando entramos, se habían llevado todo: la mercadería, la balanza, las cortinas, los carteles, cuchilas, fuentes, el pan rallado...todo. Nos desvalijaron", reconoció.
En su caso fue la primera vez, aunque los comercios cercanos son blanco de robos permanentes. "Es una ruta de paso y la policía no alcanza a cubrir la zona. Los robos son todos los fines de semana", acotó.
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