El Día de la Cero Discriminación fue proclamado el 1 de diciembre de 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo.
En muchos países, las leyes crean diferencias en el trato entre personas, muchas quedan excluidas de los servicios básicos o sufren restricciones en su manera de vivir solamente por ser ellas mismas. Dichas leyes son discriminatorias; niegan los derechos humanos y las libertades fundamentales.
La criminalización de las personas con VIH es una violación de los derechos humanos, aumenta el estigma e impide que reciban atención.
— Naciones Unidas (@ONU_es) March 1, 2023
Acabemos con ello. Salvemos vidas.
Más sobre el Día de la #CeroDiscriminación. https://t.co/THvVQIVBeN pic.twitter.com/AAk4ZyXosT
En el Día de la Cero Discriminación de este año, bajo el lema “Despenalizar salva vidas”, ONUSIDA pone de manifiesto cómo la despenalización de los grupos de población clave y de las personas que viven con el VIH salva vidas y contribuye a avanzar hacia el fin de la pandemia del sida.
Las leyes penales que tienen como destinatarios a los grupos de población clave y a las personas que viven con el VIH violan sus derechos humanos, acentúan el estigma al que se enfrentan y les ponen en peligro al crear obstáculos al apoyo y a los servicios que necesitan para proteger su salud.
En 2021, se fijaron ambiciosos objetivos globales de reforma legislativa para derogar las leyes penales que debilitan la respuesta al VIH y dejan atrás a los grupos de población clave. Al reconocer que la despenalización es un elemento esencial en esta respuesta, los países se comprometieron a que, para 2025, menos del 10% de ellos tuvieran marcos legales y normativos de penalización que afectaran a la respuesta al VIH.
Sin embargo, y a pesar de que se han producido algunas reformas esperanzadoras, el mundo está lejos de alcanzar este objetivo. De hecho, según ONUSIDA, hoy en día existen 134 países que penalizan explícitamente o persiguen de algún otro modo la exposición, ocultación o transmisión del VIH; 20 que penalizan o persiguen a las personas transgénero; 153 que penalizan al menos un aspecto del trabajo sexual; y 67 que actualmente penalizan relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Además, 48 países siguen imponiendo restricciones de entrada en su territorio a las personas que viven con el VIH y 53 informan de que exigen la realización de pruebas del VIH para, por ejemplo, obtener certificados de matrimonio o para ejercer determinadas profesiones. Por su parte, 106 países declaran que para que los adolescentes puedan acceder a las pruebas del VIH se requiere el consentimiento paterno.
La penalización impulsa la discriminación y las desigualdades estructurales. Arrebata a las personas la esperanza de disfrutar de una vida sana y plena. Y retrasa el fin del sida.