Ante las condiciones de inestabilidad climática que atraviesa la región, la Municipalidad de Santa Fe puso en marcha un operativo intensivo de desobstrucción y limpieza en la red de drenaje de la ciudad. Las tareas forman parte de la activación del Protocolo Base, diseñado para prevenir anegamientos y facilitar el rápido escurrimiento del agua de lluvia.
Tareas preventivas en puntos críticos
A través de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, en coordinación con la Secretaría de Gestión Urbana y Ambiente, cuadrillas municipales trabajan en la limpieza de bocas de tormenta, cámaras de registro y canales de desagüe.
Estos trabajos no son aislados, sino que se ejecutan de manera estratégica en tres etapas: antes, durante y después de las precipitaciones, priorizando las zonas que históricamente presentan mayores dificultades de drenaje en la capital provincial.
Recomendaciones y compromiso ciudadano
Desde el Ejecutivo local se emitió una alerta para que la colaboración de los vecinos acompañe el esfuerzo de las cuadrillas. En este sentido, se solicita especialmente:
- Evitar sacar los residuos fuera de los horarios de recolección o durante la tormenta para evitar que las bolsas tapen los sumideros.
- Asegurar objetos sueltos en balcones, patios y terrazas (como macetas o muebles de jardín) que puedan ser arrastrados por el viento o el agua.
- Retirar restos de poda o escombros que puedan obstruir el paso del agua hacia las bocas de tormenta.
El objetivo del Protocolo Base es minimizar el impacto de los fenómenos meteorológicos y asegurar que la infraestructura hídrica de la ciudad funcione a su máxima capacidad ante cualquier evento de lluvia intensa.