Información General
Un argentino cocina en su local para darle de comer gratis a 100 personas en Madrid
Esta es una de esas historias de argentinos por el mundo pero que nos dan un ejemplo y nos llenan de orgullo.
Este joven oriundo de Villa La Angostura, abrió hace un año el comercio Casa 28 Comes en el centro de Madrid. Es una carnicería y barra de degustación. Un pequeño proyecto que con mucho esfuerzo llegó a montar y que estaba empezando a tomar vuelo. Hasta la llegada del coronavirus.
Adrián Rojas conversó con los colegas del diario La Angostura Digital para contar cómo fue que se le ocurrió hacer comida para que los que quedan fuera del sistema.
“Arranqué con muy poca infraestructura. Empecé con una olla mía a presión de 7 litros que me regalaron para Navidad, Después, me prestaron una de 30 litros y ahora tengo una olla de 50 y ya estoy haciendo comida en la de 50 y la de 30 litros”, explicó.
Empezó dando de comer a un grupo de personas, pero el comentario fue circulando de boca en boca. Ni siquiera tuvo que difundirlo en redes sociales. Un solo cartel con letras grandes que avisaba que podían retirar raciones de comida gratis fue suficiente.
“Cada vez hay más gente jodida, que la echaron del trabajo, que no tiene un mango para nada y que se acercan acá para buscar un tupper para llevarle también a la gente que está en su casa. Muchos vienen y me dicen que son 4, que son 5”, contó Adrián.
“Y lamentablemente el Ayuntamiento de Madrid no pudo hacer frente, con la complicidad de cada ciudadano que cree que lo único que tiene que hacer es quedarse en casa, que es lo correcto”, comentó.
Este miércoles comieron 67 personas, “pero el 80 por ciento se lleva comida para algún compañero o compañera. En total sirvo unas 120 o130 raciones”.
"Acá hay gente que viene caminando de barrios que están a 8 o 10 kilómetros. Lo cual me sorprende mucho desde la repercusión mediática que está teniendo todo esto. Hasta la repercusión en la gente, que viene de tan lejos a buscar algo de comida, y eso significa que alguien está actuando mal”, opinó Adrián.
Entre todos
Adrián contó que no está solo en esta iniciativa, sino que los mercados le donan mucha comida. “Mercados de abasto, no grandes marcas. Familias que tienen sus puestos, mi carnicero, el verdulero, y contagian a otros. La panadería de esta misma calle ( calle del Espíritu Santo) trae todos los días pan y sandwiches o tortilla o empanadas”, destacó.
“Luego, los vecinos aportan lo que pueden. Dinero o comida, guantes, barbijos, lavandina”, relató. “Hoy un vecino vino con una tablet, se conectó a mi internet y ayudó a la gente a anotarse en la página de la seguridad social para cobrar el desempleo”, valoró.
Vivir en Madrid
Adrián contó que abrió un local en el barrio Malasaña de Madrid hace justo un año. “El 1 de marzo hizo un año desde que lo abrí. Es una carnicería fusionada con bar, donde doy degustaciones, trabajo con carne de primera, algún corte argentino”, manifestó.
“Fue muy duro empezar, porque empecé en marzo, luego vino el verano, muy duros los inicios. Pero a partir de octubre-noviembre me empezó a ir muy bien y hasta febrero me fue estupendamente. Hicimos la fiesta del aniversario y de repente se pinchó todo”, recordó.
“Entonces, lo que me nació hacer primero fue todo lo que tenía perecedero, lo que tenía descongelado lo puse afuera con un cartelito que decía que agarren lo que quieran, que era gratis, y de repente hubo demasiado gente agarrando las cosas”, comentó Adrián.
Contó que fue padre hace 10 meses, y que vive con su esposa y su hijo al lado del local, hace 10 años en Madrid.
“Son 11.500 personas que hay en Madrid en exclusión social, la presidenta de la comunidad Isabel Díaz Ayuso dice que no se puede y yo creo que sí se puede”, sostuvo.
“Entonces, se me ocurrió hacer una olla popular. Pedí un fuego de inducción que me prestó un amigo, que tiene una fábrica de cerveza, una olla y un día le dije a mi esposa: voy a hacer unos porotos blancos”, contó Adrián.
Dijo que un lunes puso un cartel en letras grandes “y se llenó de gente”. “Mi objetivo hubiese sido que no venga nadie y yo me iba a casa, pero se llenó de gente. Entonces de a poco arrancó una red de vecinos que no bajan los brazos, como él que seguirá cocinando para más de 100 personas que necesitan una ayuda.
Fotos: Gentileza laangosdturadigital.com