A su vez, considerando la gravedad de lo ocurrido, el fiscal rechazó la posibilidad de una suspensión del proceso a prueba, elevando la causa a juicio.
A pesar de la dificultad para establecer los hechos debido al estado de conmoción en que quedó la víctima, se lograron obtener diversas pruebas a través de declaraciones testimoniales, las cuales fueron presentadas en el juicio.
Finalmente, el juez Pablo Casas, interinamente a cargo del Juzgado N° 14, a solicitud del fiscal Dávila, resolvió condenar al acusado a la pena de 8 días de prisión en suspenso, inhabilitándolo para ejercer cargos docentes por un año, y la imposición de las reglas de conducta consistentes en la prohibición de contacto con la víctima, con su padre y con otros testigos.
Además, deberá realizar un taller sobre Violencias de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, y del cumplimiento de la capacitación obligatoria prevista en la Ley Micaela.
Fuente: Télam.