Trabajadores y trabajadoras del Hospital José María Cullen, junto a personal del servicio de emergencias 107, realizaron este lunes un abrazo simbólico en las puertas del efector para visibilizar lo que calificaron como una situación “insostenible”.
El reclamo apunta a la falta de representación en las paritarias de la administración central y a condiciones de precarización laboral que, según denunciaron, en algunos casos se extienden por más de 15 años.
Reclamo por pase a planta y contratos irregulares
Durante la protesta, profesionales y trabajadores de distintas áreas señalaron que existen expedientes “encajonados” sin resolución para el pase a planta permanente.
Algunos manifestantes indicaron que se desempeñan bajo regímenes de reemplazo o como monotributistas, facturando al hospital en lugar de hacerlo al Ministerio, pese a cumplir funciones permanentes. También cuestionaron el rol de los gremios ATE y UPCN, al considerar que el sector salud queda relegado en las negociaciones salariales.
El malestar creció tras versiones sobre posibles aumentos para cargos directivos, lo que generó comparaciones con los salarios del personal administrativo y asistencial.
Infraestructura al límite
Además del reclamo salarial, trabajadores del área de Diagnóstico por Imágenes advirtieron sobre el estado del tomógrafo, que —según señalaron— funciona las 24 horas y presenta fallas frecuentes por su antigüedad.
También mencionaron problemas edilicios, como filtraciones y techos deteriorados en áreas operativas, en un contexto que describen de “cansancio emocional” tras los años de pandemia.
Atención garantizada
Si bien la actividad en algunas salas se vio resentida durante la manifestación, desde el hospital informaron que la Guardia y el servicio de emergencias funcionaron con normalidad.