Arsénico en el agua: cuáles son las zonas de Santa Fe afectadas y cómo se controla

Un estudio nacional alertó sobre la presencia de arsénico en el agua en algunas localidades del oeste provincial. Desde el ENRES Santa Fe aseguraron que en la ciudad y alrededores no hay riesgo y explicaron las medidas para garantizar agua potable segura.


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La presencia de arsénico en el agua es un problema de salud pública y requiere un control constante por parte de las autoridades. Según explicó Hugo Marcucci, director del ENRES Santa Fe, un reciente estudio de la Universidad de Buenos Aires confirmó que la provincia se encuentra entre las más afectadas en algunas zonas, especialmente en el cordón oeste, donde la composición natural de los suelos contiene arsénico.

El consumo prolongado de agua con arsénico por encima de los parámetros permitidos puede causar enfermedades graves, incluyendo hidroarsénicismo crónico, cáncer, problemas cardiovasculares y afecciones en la piel. Sin embargo, Marcucci aclaró que en la Ciudad de Santa Fe, Rosario y otras localidades del área metropolitana, este riesgo no está presente, ya que el agua se obtiene de fuentes superficiales como ríos, y no de pozos subterráneos donde se concentra el arsénico.

Actualmente, aproximadamente 100 localidades del oeste provincial utilizan agua subterránea que puede contener arsénico. La mitad de ellas cuenta con plantas de ósmosis inversa, que eliminan el químico y garantizan que el agua sea apta para consumo humano. En los casos donde no existe tratamiento adecuado, el ENRES exige que se provea agua potable complementaria para asegurar la seguridad de la población.

Marcucci destacó que el ente realiza controles permanentes y doble supervisión, evaluando los estudios de los prestadores de servicio y realizando inspecciones propias. Además, se trabaja en soluciones a largo plazo, como la construcción de acueductos interprovinciales que transporten agua de calidad desde ríos como el Paraná y el Coronda hacia las localidades afectadas.

En cuanto al área metropolitana de Santa Fe, el director del ENRES aseguró que el agua puede consumirse con tranquilidad, ya que los análisis cumplen con los estándares del Código Alimentario Nacional y no presentan componentes que generen riesgo sanitario.

El panorama provincial muestra así una diferencia marcada entre la zona oeste, donde se requiere tratamiento o provisión complementaria de agua, y el resto de la provincia, donde el suministro es seguro y controlado. Las autoridades continúan monitoreando la situación y ejecutando políticas para garantizar que todas las localidades tengan acceso a agua potable segura.