Desde la Sociedad Rural de Santa Fe se mostraron a favor de analizar la producción y comercialización de carne de burro como una alternativa dentro del mercado cárnico. “Estamos abiertos a todo lo que pueda agrandar el negocio”, señalaron, siempre que se garantice un adecuado control sanitario.
Condiciones clave: sanidad y trazabilidad
El principal requisito, remarcaron, es que la carne cumpla con estándares similares a los de la carne bovina, porcina y aviar. Esto incluye trazabilidad completa y habilitaciones sanitarias correspondientes.
Además, indicaron que deberá respetarse la normativa vigente, como la Ley Federal de Carnes, y contar con frigoríficos habilitados para su faena.
Un cambio cultural difícil
Desde el sector reconocieron que no será sencillo modificar los hábitos de consumo. Pese a que carnes como el cerdo y el pollo suelen ser más económicas, no logran igualar el nivel de demanda de la carne vacuna, considerada un producto “premium” a nivel mundial.
Costos y logística, un desafío
Uno de los puntos que genera dudas es la viabilidad económica, especialmente en relación al transporte. Llevar este tipo de carne desde provincias como Chubut podría resultar inviable por el costo del flete y la necesidad de conservación, como el envasado al vacío.
Sin embargo, el panorama podría cambiar si la producción se desarrolla en otras provincias, como Santa Fe. En ese caso, se reducirían los costos logísticos y se facilitaría su inserción en el mercado.
Desde la entidad destacaron que la carne de burro presenta características interesantes: es magra, con buen contenido de hierro y podría ofrecerse a un precio menor que la carne vacuna.
El campo como parte de la solución
Finalmente, desde la Sociedad Rural subrayaron que el desarrollo de nuevas proteínas animales puede ser una respuesta ante el encarecimiento de los alimentos. “Es sano que aparezcan alternativas”, afirmaron, y remarcaron el dinamismo del sector agropecuario para adaptarse a nuevos desafíos.